La secretaria de Educación Pública y Cultura de Sinaloa, Gloria Himelda Félix Niebla, informó que hasta el momento han sido atendidos 326 niñas y niños desplazados de distintos municipios del Estado, principalmente de comunidades rurales que migraron hacia zonas urbanas.
Detalló que entre los menores atendidos se encuentran familias provenientes de Concordia que actualmente se encuentran en Mazatlán, particularmente en el Fraccionamiento CVIVE.
Asimismo, señaló que también hay niñas y niños de comunidades rurales y sindicaturas como Tepuche, en Culiacán, cuyos familiares decidieron trasladarse a la capital sinaloense.
“Tenemos hasta este momento 326 niñas y niños que han sido colocados de distintos municipios, concretamente de Concordia en la parte de Mazatlán en el Fraccionamiento del CVIVE, niños de las comunidades rurales de algunas sindicaturas como Tepuche de aquí de Culiacán, que familias que decidieron migrar aquí a la capital y están siendo atendidos”, declaró Félix Niebla.
Indicó que el objetivo es garantizar la continuidad educativa de las y los menores pese a las condiciones de desplazamiento que enfrentan sus familias.
El libro “Solo nos dijeron que nos íbamos” fue presentado este lunes en Mazatlán y el título refleja ese silencio que se guarda y falta de explicación a las infancias cuando de pronto son víctimas de desplazamiento forzado, de acuerdo con la coordinadora de la investigación del mismo, Séverine Durin.
“Es extracto de los diálogos con las niñas y los niños, este caso es de un niño hondureño desplazado forzado con su familia hacia Saltillo, (Coahuila), donde él bien dijo en su momento: solo me dijeron que nos íbamos, entonces expresa la situación como de silencio que se guarda, de falta de explicaciones que se le da a las infancias, a las niñas, a los niños del por qué de pronto te agarro y nos vamos todos y todo dejas”, añadió Séverile Durín.
“Y dejar también tu mochilita de la escuela, que eso es significativo para las infancias, dejas tu abuelita que a lo mejor era la que te cuidaba y ella no quiere irse, no quiere dejar su casa y esto es lo que quisimos plasmar, es decir, voltear la mirada y dejar de ver nada más como personas adultas urgidas por la protección, que por supuesto es fundamental, pero preguntarles qué les significa a ellas y a ellos tener que irse de este modo sin una explicación y en medio de la violencia.
Tanto en entrevista como en la presentación del libro en el auditorio “Gustavo Lozano” de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Sinaloa en Mazatlán este lunes, dijo que esta obra aborda el desplazamiento forzado de personas, es decir, obligadas a irse por resguardar su seguridad desde el punto de vista de las infancias y las adolescencias en el norte de México.
“Reúne tanto un estudio que se realizó aquí en Sinaloa, que realizó Sibely Cañedo, como estudios que realizamos en el noreste, particularmente con infancias y adolescencias desplazadas desde Tamaulipas hacia Texas o ciudades del país, también las migraciones forzadas de personas de Honduras que igual conocimos en el noreste, en Saltillo principalmente”, continuó.
“Desplazadas finalmente por la victimización, sea por crimen organizado o finalmente los efectos que tiene la militarización en el país, hay también un estudio de caso en Chihuahua en particular con población desplazada mayormente de la Sierra Tarahumara hacia la Ciudad de Chihuahua”.
Para el libro se investigaron dos aspectos y el primero tiene que ver sobre la victimización que se está dando hacia la población civil en general ante el aumento de fuego en el país, ya son más o menos 20 años de una política de militarización de la seguridad pública y el aumento de fuego también la tiene el crimen organizado y cómo esto genera victimización para la población y cómo viven las infancias y adolescencia.
También expresó que se estudiaron casos de desplazamiento forzado, casos de Sinaloa, de Chihuahua y cómo a raíz de estos casos se desplazan familias enteras huyendo de las dinámicas de extorsión.
“Lo otro que queremos enfatizar es las infancias y adolescencias sí son víctimas por supuesto en estos contextos, pero también tienen la capacidad de entender qué es lo que les está pasando y reaccionar ante esas situaciones, entonces ese es el enfoque que también le damos a este libro donde consideramos fundamental trabajar con ellas y ellos y no nada más verlos como sujetos como de protección”, recalcó.
“Que sí están siendo victimizados, pero tanto las circunstancias muchas veces no les queremos decir, guardamos silencio las personas adultas porque les queremos como proteger pensando que no podrían entender, o los extraemos a fuerza de los lugares donde están siendo victimizados cuando es importante hacerles como partícipes de las explicaciones y las decisiones que se toman muchas veces en familia de manera precipitada, pero que implican una nueva vida en un lugar que es ajeno”.
El libro fue elaborado tanto por la coordinadora Séverine Durin como Sibely Cañedo, Yessica Juárez y Rafael Ortega, además se contó con la colaboración de Roberto Carlos López López, dio a conocer Durin.
Por su parte Sibely Cañedo dio a conocer que la intención del capítulo que le tocó escribir era no solamente demostrar cómo había sido la dinámica en general del desplazamiento forzado en el municipio de Concordia, sino también cómo desde diferentes perspectivas las y los niños y jóvenes lo habían experimentado.
“Entonces yo abordé una perspectiva de género en donde no nada más era la parte de las mujeres, que está muy ejemplificado en la experiencia de las madres, sino también mencioné la parte de los adolescentes con la construcción de masculinidades en contextos de violencia, en contextos de narcocultura”, dijo la periodista, catedrática e investigadora Sibely Cañedo.
“Entrevisté también a maestros, entrevisté a varios actores que estaban muy relacionados con los jóvenes y los adolescentes y cada uno de ellos aportó algo muy interesantes, desde el principio del capítulo yo lo que abordo es cómo este fenómeno de desplazamiento forzado, particularmente la coyuntura del 2017, que muchos de aquí se acordarán que fue un año que se detonó el desplazamiento forzado en la sierra y que se vinieron de manera masiva para Mazatlán”.
En ese desplazamiento también se vieron dinámicas diferenciadas porque había algunas personas que sí retornaban, que hacían todo lo posible por retornar, incluso lo hicieron y había otro grupo que decidió ya no regresar a la sierra sino que se quedó a vivir en Mazatlán e iniciaron un movimiento para que el Gobierno les hiciera vivienda y se construyeron algunas casas en lo que ahora es el Fraccionamiento CVive, agregó, entre otros puntos.
El libro fue comentado por Omar Lizárraga y María Félix Raygoza Viera en el evento donde como moderador fungió Roberto Carlos López López.
En Sinaloa hay más de 4 mil familias que se han desplazado por la violencia reciente, según datos de la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable en la entidad, la mayoría está en Culiacán, Badiraguato y en el municipio de Concordia, manifestó la coautora del libro “Solo nos dijeron que nos íbamos”, Sibely Cañedo.
“En Sinaloa hay aproximadamente, según cifras de la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable, más de 4 mil familias que se han desplazado, la mayoría está en Culiacán, Badiraguato y en el municipio de Concordia, es donde se concentra la gran mayoría de los desplazados en este periodo”, añadió.
Agregó que para escribir uno de los capítulos en el libro en mención realizó un estudio en el sur de Sinaloa sobre el desplazamiento forzado y específicamente los impactos sobre las adolescencias y las juventudes y sí fue muy significativo encontrar que en el caso que sucedió en el municipio de Concordia se detectaron dos movimientos esenciales, uno de un grupo de personas que decidieron retornar a los lugares de la sierra, en los altos, y otro que decidió por el no retorno.
Una de las principales razones para no retornar era por el riesgo de cooptación que tenían sus hijos por el crimen organizado, dijo.
“En el periodo que se hizo el estudio, que fue de 2017 a 2022 no se detectó un reclutamiento forzado como tal, pero sí había unas condiciones muy propicias debido a lo que ya se comentaba por este tema de la narcocultura, de la aceptación que existe en estas regiones hacia los grupos armados ilegales que de alguna manera son percibidos como los que ponen cierto orden en la sociedad”, continuó en entrevista previa a la presentación del libro.
“A falta del Estado muchas veces estos grupos son percibidos como algo hasta positivo en ciertos puntos, dicen ellos traen el orden o la paz, entonces en este contexto algo importante que detectamos en el estudio es el papel preponderante de las madres de familia que ellas eran como las que tomaban esta decisión de si retornar o no y gran parte tenía que ver con proteger a sus hijos”.
Enfatizó que desgraciadamente en el actual periodo de violencia entre grupos criminales se pudo ver tanto en la teoría como en la práctica que las madres tenían razón porque ahora sí en la sierra se está viendo el reclutamiento ya forzado, es lo que están reportando algunos pobladores, esto último ya no forma parte del libro, pero sí está habiendo este tipo de prácticas.
“Cuando nosotros hicimos el estudio, las entrevistas, las visitas de campo había un periodo en que no estaban los grupos en esta disputa, sino que había una especie de pax, lo que algunos autores llaman la pax narca, o sea, había un grupo que dominaba ahí el territorio, entonces había un cierto orden y las personas se sometían a ese orden, entonces no digamos que fue un retorno que se dio en condiciones de paz total porque ellas tenían que someterse a las condiciones del grupo armado”, expresó.
“Era como un tipo de violencia aleccionadora donde las personas tenían que seguir ciertas reglas, una de ellas el silencio, el no hablar de esos temas, el limitarse mucho en su vida cotidiana, por ejemplo si antes salían a cazar no hacerlo porque ya hay un contexto donde el grupo armado tiene que tener ese control, entonces los pueblos pudieron retornar, no en las mejores condiciones, pero pudieron retornar”.
Sin embargo, a partir del 2024 otra vez se vieron obligados a desplazarse y ya no fue nada más el tema del desplazamiento o los enfrentamientos armados, sino que cada vez va subiendo el nivel de violencia y ahora se tienen por ejemplo el uso de explosivos lanzados con drones, lo que ha elevado cada vez más el impacto en la población y también el miedo y el pánico, incluso se provocaron incendios forestales por esa situación.
“Sí hemos tenido reportes de algunos pobladores, de personas que mencionan que ya están acudiendo directamente al pueblo a reclutar a los jóvenes, lo que nosotros identificamos antes en el estudio como una práctica más de cooptación, más de como de atraer a los jóvenes, ahora sí está siendo como un reclutamiento mucho más dirigido”, subrayó Sibely Cañedo.
“Incluso hay familias por ejemplo, que en trabajo de campo más reciente nos han comentado que ellos prefieren mandar a sus hijos fuera de la sierra, aunque la familia se queda en el pueblo mandan al hijo fuera de la sierra con algún familiar o donde pueden para que no se arriesguen a eso, entonces estamos viendo también este fenómeno; la separación de familias se está acentuando debido a esa situación y sí el reclutamiento de jóvenes o de menores de edad o incluso es un tema de primer orden que debe ser atendido por las autoridades de manera urgente”.
Recalcó que actualmente no hay una política específicamente para atender a niñas, niños y jóvenes afectados por el desplazamiento forzado.
“No hay una política específicamente para eso, de hecho en Sinaloa existe la Ley de atención al Desplazamiento Forzado desde el 2020, por medio de esta ley existe un Fondo de Atención a Desplazados y existe un programa y un registro supuestamente, pero no hemos detectados acciones dirigidas a este segmento de la población que sea adolescentes, niños, no lo hemos detectado aquí en Sinaloa, no lo hemos detectado por el momento”, enfatizó la coautora.
El desplazamiento forzado es una crisis que se ve en México desde hace como 20 años generado por el crimen, la militarización, megaproyectos como la minería y fenómenos naturales, manifestó la doctora Severine Durín, coordinadora del libro “Sólo nos dijeron que nos íbamos”, sobre desplazamiento de infancias y adolescencias.
“Nosotros hemos empezado a trabajar esas temáticas cuando no se escuchaban tanto y hoy ya la gente se está dando cuenta de la pertinencia, de la urgencia de crear otras condiciones también para las infancias y adolescencias, otros modelos y circunstancias de vida”, dijo.
“Resulta ser que la cuestión de desplazamiento forzado es una crisis en México que vemos desde hace como 20 años y esto realmente a nivel mundial es un relator de las Naciones Unidas sobre las personas desplazadas en el mundo, Clarlo Cavellani, en 2001 en una reunión nos decía esto tiene directamente que ver con las estrategias de militarización y seguridad pública, porque aumenta el poder de fuego de las personas, de los grupos y los intereses de los grupos están en contacto”.
En entrevista antes de la presentación del libro en el auditorio “Gustavo Lozano” de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Sinaloa en Mazatlán, agregó que si se quieren también resarcir y transformar las situaciones se tiene que irse a las raíces, atacar desde un enfoque más de justicia, de derechos humanos las situaciones que se encuentran en el País y en sus regiones.
“Por muchísimos años el País con más desplazamiento forzado ha sido Colombia con más de 7 millones de personas desplazadas en el mundo, estimamos en México que estamos más o menos alrededor de 400 mil personas, son datos digamos entre como el Acnur (Comisión de las Naciones Unidas para los Refugiados), entonces es un nivel como muy elevado vamos a decir, de mucha preocupación ,que aún por supuesto no alcanza los años de violencia de desplazamiento forzado en Colombia”, continuó.
“Viene persistiendo en todo el País, así como tenemos en el norte del País donde se han estado realizando los operativos conjuntos (de Seguridad), estos desplazamientos de personas y familias que buscan resguardarse los hay también en Guerrero, hoy día estamos hablando en Guerrero justamente ante la serie de crimen y la no respuesta de las autoridades, eso es lo que hay que entender, las familias desplazadas están en la sierra de Guerrero, en Chiapas, en muchísimas regiones del País desgraciadamente”.
Precisó que además del crimen y la militarización el desplazamiento forzado también es generado por la actividad de la minería.
“Exactamente existen otros causales que tiene que ver con los megaproyectos, porque cuando se realizan megaproyectos se acapara como el territorio para otros usos pues la vivienda, vivir en una localidad y se desplaza a personas, entonces lo que viene siendo la minería, todas las grandes obras, cuando se han introducido autopistas”, continuó la doctora y antropóloga.
“Y también las crisis ambientales como un desastre, por ejemplo si recordamos Acapulco en un momento dado la gente se tiene que ir porque ya no hay condiciones para vivir, hay que resguardarse y luego regresar, esos son como los causales del desplazamiento forzado y esto el particular nosotros vimos lo relacionado con violencia generalizada”.
También dijo que hacia dónde van las infancias y las adolescencias desplazadas es parte de las dificultades porque muchas veces las personas sufren de estigmatización en los lugares donde llegan, particularmente viviendo hacia las zonas urbanas, se ve en casos de desplazamientos en la sierra de Chihuahua, en Mazatlán también han llegado varias familias.
“Entonces no siempre está garantizado el derecho a la escuela, incluso para las poblaciones hondureñas desplazadas también por las pandillas, no siempre se les asegura, se les recibe en las escuelas como debería”, reiteró.