Vista de Lectura

Piden familiares apoyo para que Paloma Valeria reciba valoración neurológica

Después de recorrer hospitales, centros de rehabilitación e instituciones sin obtener un diagnóstico concluyente, la familia de Paloma Valeria, una joven de 20 años que presenta convulsiones y episodios graves de agresividad, solicitó apoyo para someterla a una valoración neurológica integral.

María del Carmen, madre de la joven, explicó que desde hace años buscan determinar con certeza el origen de las crisis, debido a que los especialistas que la han atendido han emitido diferentes diagnósticos, entre ellos esquizofrenia paranoide, discapacidad intelectual y posible síndrome de Lennox-Gastaut.

La madre mencionó que hace aproximadamente un año, con el apoyo económico de ciudadanos que conocieron su caso a través de este medio, Paloma fue trasladada a una institución ubicada en San Pedro del Monte, en León, Guanajuato.

Sin embargo, permaneció internada únicamente siete días y regresó a Mazatlán sin que le practicaran, según lo señala, estudios neurológicos que permitieran esclarecer su condición.

“Lo que pedimos es apoyo para que Paloma pueda ser valorada por un neurólogo o por alguna asociación que nos ayude. Queremos que le realicen un estudio neurológico completo y que nos digan con certeza qué tiene, para poder atenderla correctamente”, comentó.

María del Carmen aseguró que Paloma ha sido atendida en distintos hospitales y actualmente recibe seguimiento en el Hospital General y en el Centro Integral de Salud Mental, pero, aunque consume diariamente varios medicamentos controlados, las crisis continúan y pueden presentarse de forma repentina.

“Ella toma medicamentos controlados muy fuertes, pero sentimos que ya no le están funcionando como antes. El medicamento solamente la mantiene tranquila por un tiempo, cuando despierta o pasa el efecto, vuelve a presentar agresividad”, dijo.

“Actualmente toma alrededor de 14 pastillas al día y, aun así, las crisis continúan, añadió.

De acuerdo con el testimonio familiar, antes de algunos episodios la joven manifiesta alteraciones en la vista, dirige los ojos hacia arriba, tiembla y expresa sentir desesperación o deseos de agredir, por lo que durante las crisis puede golpearse, lesionar a sus familiares o amenazar con quitarse la vida.

Ante el riesgo de que se haga daño o lastime a otras personas, sus padres han tenido que sujetarla en distintas ocasiones mientras solicitan la intervención de los cuerpos de emergencia, donde, en uno de los episodios más recientes, fue necesaria la participación de varios policías para contenerla.

“Nos da mucho miedo porque puede levantarse durante la madrugada y decir que está desesperada o que siente deseos de matarnos. No dormimos ni descansamos porque no sabemos cuándo le va a dar otra crisis”, expresó María del Carmen.

La familia señaló que Paloma Valeria ha pasado por cinco o seis centros de rehabilitación para mujeres, pero ha sido retirada debido a sus episodios de violencia, en donde, consideran que dichos espacios no cuentan con las condiciones ni con el personal especializado para atender el problema médico que presenta.

También informaron que una doctora les recomendó realizarle un perfil hormonal, pues la joven presenta ausencia de menstruación y una protuberancia en el cuello que, a consideración de la especialista, también debe ser evaluada para descartar un trastorno de la tiroides u otra condición.

Esta situación obligó a María del Carmen a dejar de trabajar para cuidar permanentemente a su hija, mientras que su pareja ha tenido que solicitar permisos laborales cuando las crisis se intensifican.

La familia vive en condiciones de vulnerabilidad en un asentamiento de Vistas de la Alborada y carece de recursos para pagar consultas, estudios y posibles traslados.

Por tal motivo, la madre pidió el respaldo de neurólogos, asociaciones civiles, instituciones de asistencia, e incluso del Teletón para conseguir una evaluación médica completa que permita confirmar o descartar el síndrome de Lennox-Gastaut, así como establecer un tratamiento adecuado.

“No queremos encerrarla ni tratarla como si fuera un animal. Queremos saber qué tiene y encontrar la manera de ayudarla. Lo que pedimos es una valoración completa y apoyo económico porque nosotros no podemos cubrir todos esos gastos”, manifestó.

De esta forma, la familia espera que la difusión del caso permita encontrar una institución capaz de atender a Paloma Valeria y brindar orientación a sus padres, quienes aseguran sentirse rebasados ante la frecuencia e intensidad de los episodios.

“Lo único que buscamos es saber qué tiene Paloma y recibir orientación para darle el tratamiento que necesita. Queremos que nos digan con certeza si es síndrome de Lennox-Gastaut o algún otro padecimiento, para comenzar a atender el verdadero origen del problema”, puntualizó.

Las personas interesadas en apoyar a María del Carmen y a su hija Paloma Valeria pueden acudir a las instalaciones de Noroeste, ubicadas en calle Río Amazonas número 602, en el fraccionamiento Campo Bello, a un costado de los Juzgados Familiares, o comunicarse al teléfono 669 915 5200 para solicitar mayor información.

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Entre puntadas de aguja e hilo Ana Karen encontró en el bordado una forma de arte, en Rosario

EL ROSARIO._ Ana Karen Muñoz Patiño afirma que su primer acercamiento con el bordado fue a muy temprana edad al realizar servilletas, pero fue durante la pandemia del Covid-19 que su reencuentro con esta actividad la ayudó a descubrir su tribu de bordadoras en línea y con ellas que puntada a puntada se puede pasar de crear una artesanía a una obra de arte.

Aunque de profesión indicó es Licenciada en Gastronomía, misma que ha ejercido y actualmente desarrolla desde la docencia, siempre le han gustado las manualidades, trabajar con las manos.

“Pues mira desde chiquita yo empecé a abordar, yo me acuerdo que cuando estaba, qué te diré tener uso de razón, 7 años ya de tener una memoria”, dijo.

Recordó que en ese momento se encontraba en casa de su abuela materna Victoria Cortes, y en la acera de enfrente vivía una señora conocida como “Geña” quien todas las tardes salía a la banqueta con su silla tejida de palma para ponerse a bordar, por lo que ella salía siempre a contemplarla.

“Quiero creer que mi abuelita ella también tenía costuras en su casa, que ella fue la que me enseñó las primeras puntadas, mi abuelita Victoria... Y ahí me enseñó mi abuelita las primeras puntadas a empezar a hacer servilletas sencillas, sencillas, con la pura orillita bordada”.

Expuso además que recuerda que era competición en las tortillerías de ir a ver quién llevaba las servilletas más bonitas, pues como en toda casa mexicana, hay servilletas bordadas para las tortillas.

El segundo paso en este oficio, manifestó que lo dio en la primaria ya que dentro de la clase de artes siguió presente el bordado, así como también el tejido para las orillas de sus servilletas.

Latente en ella el oficio, expuso que siempre entre sus cosas cargaba una bolsita con costuras y con cosas así, no de usarlas a diario, pero sí estando ahí las cosas y de vez en cuando las agarraba.

“Crezco y se viene la pandemia y pues ya de esas que no sabías ni qué hacer porque no te dejaban salir a ningún lado... Entonces, escrollando en Internet, pues yo me encontré que se hacían muchas cositas bonitas con el bordado y yo me acordé que yo sabía y ya empecé a ver otras técnicas que bordado de estilo que llaman bordado mágico y que con tramas y no sé qué cosas de este”, expuso.

Fue así como retomó, dijo, la actividad practicando todo lo que internet le ofrecía una vez iniciado el confinamiento definitivo del Covid-19 entre los años 2021 y 2022, por lo que fue al mercado en busca de más materiales.

Detalló que en este reencuentro con el bordado se dio con el acrilán y una puntada básica conocida como la vuelta hacia atrás, uno de los cuatro básicos como lo son cadenilla, punto relleno o punto tallo y punto cordón.

“Pues me compré y me vine a encerrar, pues ya desde ahí retomé completamente el bordado, ya aprendiendo más técnicas. Encontré una tribu en Internet, encontré mi tribu, mi tribu bordadora, me metí a un grupo de Facebook que era privado ahí había una maestra y esa maestra daba clases cada semana aprendiendo nuevas técnicas y nuevas puntadas todos los días, todas las semanas”, argumentó.

Al empaparse cada vez más, en su deseo por crecer, decidió inscribirse en un curso avalado por La Universidad de San José de Costa Rica e iniciar un camino para profesionalización en el bordado.

Motivo por el cual en la actualidad conoce 100 puntadas diferentes, las cuales aclaró no se usan todas en un solo bordado, se van usando en diferentes bordados y depende la técnicas.

Ana Karen dio a conocer que hay también una gran cantidad de técnicas como de lunéville, de jacobino, de satín, una de las más difíciles, pero todas ellas ayudan a practicar todas las puntadas.

“Saber intuir dónde colocar cada puntada, porque no ejemplo, una flor no le voy a poner, no sé, un relieve muy feo para que se vea tosco, no, se lo voy a poner sutil para que se asemeje lo más posible a lo original, a lo natural, que es una flor”, explica.

Señala que al conversar con un pintor, reconoce lo complejo de su labor, ya que no se puede mezclar colores para lograr difuminados, profundidad y realzar zonas, ella tiene que intuir dónde va a meter las hebras, ya que para todavía agregarle más grado de complicidad las puntadas son rectas, no se pueden curvear. Por lo que para crear una pieza tiene que analizar además de colores de hilos, determinar con qué puntadas y técnicas se puede concretar aquello que tiene en mente y darle movimiento a la puntada, es decir una mezcla entre intuición y técnica.

Así también, refirió que existen una gran cantidad de hilos o hilazas como de agujas, pero el que prefiere trabajar es con hilos mouliné porque ese hilo es un una hebra conformada por 6 hilos, que se puede usar de uno a seis, según se requiera.

Sobre las telas, reconoció que no sólo puede ser manta sino en cualquiera, sólo es difícil bordar en telas que estiren ya que cuando regresas a su estado normal se va a arrugar o se va a bombear el bordado.

Subrayó que en sus creaciones ha volcado momentos o emociones muy concretos que cuando ha intentado replicar no quedan igual, de ahí que cada pieza es única, razón por la cual nunca se ha pensado para comercializar o exponer esto llegó de manera orgánica.

En la actualidad, indicó cuenta con dos exposiciones en festivales de Rosario, y uno internacional, y muy pocas piezas ha vendido por qué le cuesta ponerle precio a algo que ha significado un momento importante en su vida.

La joven artista refirió que en la actualidad su colección oscila entre las 200 a 250 piezas, de las cuales ha regalado algunas pero a personas importantes como una muestra de amor al compartir una parte de ella, de su historia.

Sobre el tiempo que dedica a una pieza, comentó ha sido desde 8 a 40 horas, dependiendo la complejidad y tamaño que la creación requiera.

Por último, Ana Karen invitó a las nuevas generaciones que no dejen morir esta forma de expresión, ya que enfatizó que la par de que transmites, sirve para darle paz al alma, porque te concentras tú, los hilos y la tela.

“El escuchar el hilo pasar sobre la tela, el del crujir del hilo al rasgar la tela es un es una forma de vibración, entre tu espacio y el bordado”, concluyó.

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