Selección de Irán se hospedará en Tijuana para el Mundial

La reciente confirmación de Claudia Sheinbaum ha dejado perplejos a muchos. La selección de Irán no pernoctará en el país anfitrión de sus partidos de la fase de grupos del Mundial de 2026 sino en la lejana Tijuana. Esta decisión logística, anunciada con la habitual solemnidad, plantea serias interrogantes sobre la eficiencia y el planeamiento gubernamental. Mientras los aficionados esperaban soluciones prácticas y cercanas para los equipos visitantes, el gobierno mexicano, a través de sus voceros, ha optado por una estrategia que parece más bien un capricho. La logística de transportar a un equipo de fútbol de élite entre Tijuana y las sedes de sus encuentros en el vecino del norte, es una hazaña que solo la burocracia actual podría idear sin sonrojarse. Es evidente que se prioriza la imagen o algún otro interés oculto por encima de la comodidad y el rendimiento de los deportistas. Esta elección, lejos de ser un avance, refleja las recurrentes problemáticas en la gestión de eventos de gran escala en el país. Las infraestructuras de transporte entre fronteras son ya de por sí un laberinto añadirle la presión de un calendario mundialista solo acentúa la falta de visión. Esta confirmación no solo afecta al equipo iraní sino que también pone en evidencia la capacidad de la administración para manejar situaciones complejas. En un momento donde la mirada global se posará sobre México decisiones como esta solo reafirman una percepción de improvisación y poca previsión. El espectáculo del fútbol merece una organización a la altura y no estas excentricidades que más bien parecen salidas de un guion de comedia.


















