Las elecciones del 8 de marzo: varios escenarios, consecuencias inciertas

Los colombianos participamos en unas nuevas elecciones hoy, domingo 8 de marzo. Fiel a una larga tradición electoral, en esta jornada se surte la segunda de cuatro elecciones que se desarrollan en un lapso de ocho meses. La primera fue la consulta que se adelantó a finales de octubre, en la cual participó el Pacto Histórico para definir su candidato a la Presidencia y el orden de sus listas al Congreso, proceso que dio como ganador a Iván Cepeda.
La segunda es compleja, pues, simultáneamente, se escogerán, en tres consultas interpartidistas, nuevos candidatos a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, los cien senadores por circunscripción nacional y dos por la circunscripción indígena y 182 representantes a la Cámara: 161 por las circunscripciones regionales y Bogotá, 5 por circunscripciones especiales (indígenas, afrocolombianos (2), comunidad raizal de San Andrés colombianos residentes en el exterior y las 16 curules de las circunscripciones especiales de paz). Cabe recordar que la fórmula que obtenga la segunda votación en las presidenciales tiene derecho a una curul en el Senado, para el candidato/a a presidente, y otra en Cámara, para el candidato/a a vicepresidente.
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De acuerdo con el censo electoral, están habilitados para votar más de 41 millones de colombianas y colombianos y se espera que participen entre 20 y 21 millones, manteniendo una cifra relativamente constante de participación cercana al 50 por ciento, que es importante y que resulta aceptable para un país en el cual el voto no es obligatorio y se asiste a las urnas entre cuatro y seis veces en un lapso de menos de dos años. En las elecciones locales y regionales, las cifras de participación suelen ser más altas, cercanas al 60%.
Aunque la Defensoría del Pueblo y la Misión de Observación Electoral han advertido de riesgos y alertas por afectación a las elecciones por hechos de violencia, irregularidades y delitos electorales, se espera que se pueda desarrollar la elección sin una afectación mayor a la que históricamente se ha tenido. Al respecto, se puede anotar que, en el peor momento de violencia y el conflicto interno, en la segunda mitad de la década de los años noventa del siglo pasado, esta afectación no superó nunca ni el 5% de los municipios ni del potencial electoral.
Cabe recordar también que en las elecciones de 2023 se presentaron hechos de violencia con posterioridad a la jornada electoral, que llegaron incluso al incendio de instalaciones de la Registraduría y a la muerte de algunos funcionarios en circunstancias que esperamos no se repitan.
En cuanto a los resultados y las consecuencias, hasta el momento todo indica que estamos, como suele pasar en las democracias, con reglas ciertas y resultados inciertos. Lo de las consultas es impredecible, aunque la votación total por estas dará algunas señales para la primera vuelta, de acuerdo a la combinación de quiénes ganen y con cuántos votos, además de la votación total por la consulta.

Para el Senado, la cuestión es si algún partido logra 20 o más senadores. Algunos, me incluyo, pensamos que no habrá más de 15 curules para ningún partido; algunos hablan de 18. Igual, quedará un Senado fragmentado y sin un movimiento dominante. Y queda la pregunta de qué partidos y coaliciones lograrán pasar el umbral.
En Cámara es necesario examinar con calma los resultados para comparar con lo que sucedió hace cuatro años, y mirar quiénes crecen y quiénes pierden curules. En medio de todas estas consideraciones, quizás la principal dificultad está en que hay muchas y variopintas coaliciones buscando un lugar en el Congreso. Veremos finalmente qué pasa.