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Detectan Centros de Integración Juvenil aumento del 45% en atención a salud mental y adicciones

CULIACÁN._ El panorama de la salud mental entre la juventud ha mostrado cambios significativos en el último año, informó el Centro de Integración Juvenil, registrando un incremento del 45 por ciento en las solicitudes de atención en comparación con el año anterior.

Para Manuel Velázquez Ceballos, director del Centro de Integración Juvenil, este aumento no solo se limita al consumo de sustancias, sino que refleja una creciente necesidad de atender cuadros de ansiedad y depresión que, en muchas ocasiones, son etiquetados erróneamente como rebeldía.

“Tenemos ahorita un incremento del 45 por ciento comparado con el año anterior y esto obedece a que Centros de Integración Juvenil estamos en esta parte de la atención de la salud mental”, compartió Velázquez Ceballos.

Para los padres de familia, identificar cuándo un adolescente está en riesgo puede ser más sencillo de lo que parece si se presta atención a la rutina diaria.

Se compartió que el bajo rendimiento escolar es uno de los primeros indicadores, especialmente cuando el proyecto de vida del joven se centra en sus estudios.

Otros signos de alarma incluyen el aislamiento de jóvenes que permanecen encerrados en sus habitaciones, incluso evitando salir para comer; el incumplimiento de reglas como romper acuerdos básicos sobre horarios de llegada o salidas y situaciones donde se le otorga al hijo mayor la responsabilidad de cuidar a los hermanos, pero se le resta autoridad emocional cuando los padres regresan de trabajar.

Una de las claves para la prevención, según el especialista, radica en el estilo de crianza.

El modelo autoritario, donde el adulto impone su voluntad sin escuchar, suele empujar a los jóvenes a buscar una evasión de la realidad a través del consumo de sustancias.

“Muchos de los jóvenes están consumiendo porque quieren evadir una realidad donde no son tomados en cuenta”.

Enfatizó la necesidad de transitar hacia un modelo democrático, esquema en el que los adolescentes aprenden a tomar decisiones y a hacerse responsables de sus sentimientos, evitando que busquen refugio en grupos de pares que ya consumen drogas.

El Centro de Integración no solo espera a los pacientes en sus instalaciones, ya que actualmente mantienen una presencia activa en el contexto comunitario y educativo.

Mediante la aplicación de un instrumento científico llamado DUSI, que por sus siglas en inglés significa Inventario de Detección del Consumo de Drogas, los especialistas logran medir los niveles de riesgo tanto en salud mental como en consumo.

Este diagnóstico consiste en un cuestionario de aproximadamente 80 preguntas aplicado a una muestra representativa de la población escolar.

Un ejemplo reciente es el trabajo realizado en la Secundaria 80, donde tras detectar niveles altos de riesgo, se inició una intervención directa de cinco sesiones con los estudiantes más vulnerables.

En casos donde se detecta un consumo experimentador, se abre un expediente clínico para iniciar un tratamiento formal con el joven y sus padres.

Velázquez Ceballos fue enfático al señalar que, para que un joven modifique su conducta, el sistema familiar debe ajustarse primero.

“Tal vez los primeros que tienen que hacer un ajuste al sistema familiar no son los adolescentes, sino los papás”, afirmó.

La participación de los padres en la terapia garantiza una mayor probabilidad de recuperación, permitiendo que el joven deje de resolver sus problemas mediante el placer inmediato que ofrecen las sustancias y aprenda recursos emocionales para el futuro.

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Metanfetamina y mariguana, sustancias de mayor impacto entre la juventud de Culiacán: CIJ

En el panorama epidemiológico de la capital sinaloense, la metanfetamina y la marihuana se han consolidado como las sustancias de mayor impacto entre la población.

Manuel Velázquez Ceballos, director de Centros de Integración Juvenil en Culiacán, señaló que, aunque hace años la cocaína era la droga predominante, hoy el consumo se concentra con fuerza en estas dos sustancias ilegales.

“Están las drogas ilegales y sigue manteniéndose un alto porcentaje de consumo en mariguana en los jóvenes y luego o casi muy similar el consumo de las metanfetaminas”, compartió Velázquez Ceballos.

Sin embargo, advirtió sobre una tendencia alarmante: el vapeador o cigarro electrónico ha rebasado al alcohol y al tabaco como la principal droga de inicio entre los jóvenes.

De acuerdo con el titular del CIJ, el consumo de dispositivos electrónicos de nicotina tuvo un repunte crítico a partir del año 2025, detectándose un uso masivo especialmente en estudiantes de secundaria y preparatoria, en rangos de edad de 13, 14 y 15 años.

“Cuando ponen ese filtro de que ya no es legal la venta, hay mayor riesgo porque hay un descontrol en la sustancia, van al mercado negro, lo cargan y entonces no hay una calidad en el producto”, explicó Velázquez Ceballos.

Detalló que estos dispositivos suelen mezclarse con sustancias no indicadas.

El especialista subrayó que el aumento en las solicitudes de tratamiento responde a un fenómeno multifactorial.

Señaló que los jóvenes no consumen por una sola razón, sino como una forma de ajuste creativo para resolver situaciones emocionales, estrés o depresión que no han podido canalizar de otra manera.

Entre los factores detectados en Culiacán destacan los hechos violentos en la ciudad generan una repercusión directa en la salud mental de los jóvenes, quienes a veces carecen de recursos para procesar estas experiencias.

Informó que el uso de sustancias les permite desconectarse de la realidad, lo cual afecta el desarrollo de la parte prefrontal del cerebro.

También compartió que la falta de espacios seguros para socializar entre pares también empuja a los jóvenes hacia situaciones de riesgo.

Los Centros de Integración Juvenil, que en Culiacán celebran 50 años de labor, atienden actualmente a una población que va desde los 10 hasta los 70 años de edad.

El enfoque actual no es juzgar al paciente, sino dotarlo de nuevos recursos para que tomen decisiones enfocadas a hacer cosas diferentes y no dependan del consumo para enfrentar su realidad.

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