Basura y agua estancada afectan al Arroyo Jabalines y canales de Mazatlán
MAZATLÁN._ Una gran variedad de residuos sólidos forman parte del actual panorama que presentan varios tramos del Arroyo Jabalines y distintos canales pluviales de Mazatlán, donde la acumulación de desechos representa un problema ambiental y de salud pública.
Durante un recorrido realizado por Noroeste en diferentes puntos de estos cuerpos de agua, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, se pudo constatar la presencia de una gran cantidad de basura tanto en los márgenes como dentro de los cauces.
Además, ante la falta de circulación de agua por la escasez de este recurso, se pudo apreciar en distintas zonas agua estancada y aparente contaminación, situación que genera preocupación debido a la importancia ecológica que estos espacios tienen para el municipio.
Los residuos acumulados no solo afectan la imagen urbana de la ciudad, sino que también representan una amenaza para los ecosistemas que dependen de estos humedales y corredores naturales, donde habitan diversas especies de flora y fauna.
Entre los principales contaminantes observados destacan neumáticos, bolsas plásticas, botellas, restos de muebles, juguetes descompuestos y otros desechos domésticos, los cuales aparentemente fueron arrojados de manera irregular por los habitantes de cada una de las zonas.
Uno de los espacios que merece especial atención son los manglares cercanos al Arroyo Jabalines, ecosistema fundamental para el equilibrio ambiental del puerto, los cuales funcionan como barreras naturales ante fenómenos meteorológicos, ayudan a filtrar contaminantes, capturan carbono y sirven de refugio para aves, peces, crustáceos y otras especies.
Sin embargo, la acumulación constante de residuos sólidos y la contaminación del agua pueden afectar el desarrollo de estos ecosistemas, alterando las condiciones naturales necesarias para su conservación.
De manera adicional, la presencia de basura en los canales y arroyos puede generar problemas durante la temporada de lluvias, ya que los residuos obstruyen el flujo del agua y aumentan el riesgo de inundaciones en colonias cercanas, como se ha visto en años anteriores.
La contaminación también representa una amenaza directa para la fauna que habita o utiliza estos espacios como zona de alimentación, refugio y reproducción, como aves, peces, crustáceos, reptiles y pequeños mamíferos, que se pueden ver afectados por la presencia de residuos sólidos, ya sea al ingerir fragmentos de plástico, quedar atrapados entre desechos o sufrir alteraciones en su hábitat natural.
La degradación de la calidad del agua y la acumulación de basura reducen además la disponibilidad de alimento y las condiciones necesarias para la supervivencia de numerosas especies que forman parte de la biodiversidad característica de estos ecosistemas urbanos.
La situación también puede favorecer la proliferación de fauna nociva y la generación de malos olores, especialmente en zonas donde el agua permanece estancada por largos periodos.
Ante este panorama, especialistas y organizaciones ambientalistas han señalado en diversas ocasiones la necesidad de fortalecer las acciones de limpieza, vigilancia y educación ambiental, así como fomentar una mayor participación ciudadana para evitar que estos espacios continúen siendo utilizados como tiraderos clandestinos.
Finalmente, el Aarroyo Jabalines y los canales de Mazatlán forman parte de una red de cuerpos de agua que desempeñan un papel clave en el equilibrio ecológico de la ciudad y funcionalidad, por lo que su conservación representa un reto permanente para autoridades y sociedad.























