Vista de Lectura

Maru Campos, la pesadilla de Claudia en contragolpe

Con Maru, la causa fracasa en convertirla en distractor y chivo expiatorio para bajar la atención del asunto de Sinaloa

 

Por Manuel Gutiérrez

Chihuahua es otro México, y hoy en “Picadillo Circus” tendremos como invitada a la gobernadora panista María Eugenia Campos, quien ha logrado que la vida de la Presidenta sea de agobio y frustración.

El titubeo que tuvieron para armarle un gran teatro por la “soberanía vulnerada”, según el Gobierno de México, se dejó pasar, para luego emprender una reacción tardía y bastante mal hecha, cuya factura se le añade a Andrea Chávez, la protegida de Adán Augusto López. Al parecer, ella montó la iniciativa de una marcha en Chihuahua para defenestrar a Maru Campos, pero resultó un desastre total que implicó otro fracaso para Andy López Beltrán, así como para Ariadna Montiel, quienes como cabezas de partido esperaban jaquear a Maru en su territorio.

Para tal fin, acarrearon gente de Oaxaca y Chiapas con la cruel duración de un viaje de más de 24 horas; una vida a bordo para llegar a la capital del estado grande. Pero los reveses empezaron al entrar al territorio de Maru. Espectaculares contra Morena —acusando de narcoestado y de proteger a Rocha Moya— se pusieron a la orden de los visitantes que, fieles al pago, viajaban desde tan distantes puntos. Sin embargo, los aportes principales salieron a cuenta de Delfina en el Estado de México, en tanto que Clara Brugada aportaba las huestes de siempre para llenar el Zócalo.

La estrategia usada por Maru fue la misma de Morena: desvíos de los convoyes de acarreados por bloqueos de carreteras. Esto es, se usó la misma táctica que se aplicó contra la “marcha rosa” o en defensa del INE, en las que se impidió llegar al Zócalo a los manifestantes. Adicionalmente, fueron intensamente bombardeados por la radiodifusión oficial del estado, por críticos de Chihuahua y por gente que rechazaba esta marcha imperialista del centro.

Así, la concentración sin ciudadanos de origen norteño resultó un fracaso absoluto. El criterio independiente del norteño es contrario al estilo de las tribus urbanas fieles al refresco, la torta y la dádiva por agitar banderas en la capital. Chihuahua se sintió agredida.

Pero el colmo: no satisfecha con este logro, Maru continuó la campaña, esta vez visitando medios de la capital, en una narrativa contraria a lo que oficialmente se dijo en su contra. Hizo carrusel de medios, dio entrevistas en todas partes; Maru se multiplicó y le rompió la narrativa a la señora de la mañanera, quien encuentra en ella a otra rival terrible. Todavía no se recupera del trauma de Isabel Díaz Ayuso, y la desalmada norteña llega a arrinconarla.

La defensa es obvia: la crítica es directa por la inseguridad y el narcoestado que se pretende defender para evitar que Rubén Rocha abra la caja de Pandora, en la que está encerrado el caudillo y muchos de sus principales. En tanto, Omar García “El Batman” asolaba Morelos en una “campaña de enjambre”, como él le llama, encontrando sociedad para el crimen en las autoridades municipales y acercándose dangerously al protegido por López Obrador y por el fuero, Cuauhtémoc Blanco, quien vio a Morelos convertirse en un estado peligroso, fallido, incontrolable y corrupto. Extraña manera de comportarse de la Subtlatoani, porque el emperador está en el sur, en Chiapas.

Con Maru, la causa fracasa en convertirla en distractor y chivo expiatorio para bajar la atención del asunto de Sinaloa.

 

Roban dron que vigilaba mansión de senadora morenista

Pero hay tanto entusiasmo por lograr los reflectores de Picadillo Circus, que la senadora morenista que oculta una propiedad de 36 millones de pesos, de 4,400 metros cuadrados —la humilde senadora servidora del pueblo—, expropió sin decreto un dron que utilizaba Mexicanos contra la Corrupción, el cual pretendía documentar la opulencia y el poder financiero de la dama. Mariela Gutiérrez, exalcaldesa de Tecámac, Estado de México, es la que hizo esa operación en la que guaruras en camionetas recientes BMW —un grupo violento enviado por la intolerante Mariela Gutiérrez (no es mi pariente, aclaro; hay tantos que no faltan ramas podridas en la viña del Señor)— reaccionaron ante el enojo de ver expuesta la mansión, casi de una manzana, de la dedicada y amorosa alcaldesa por el pueblo, mandando por el dron.

Y, adicionalmente, mandaron detener a los investigadores de Mexicanos contra la Corrupción, intentando fincarles responsabilidades delictivas, aunque el cuerpo de leyes no contempla todavía el asunto de los drones. Sin embargo, los policías fueron prudentes y evitaron agresiones, las cuales no fueron contestadas por los reporteros de Mexicanos contra la Corrupción.

Finalmente, el dron fue robado por el personal al servicio de Mariela, aunque su mansión no aparece en sus declaraciones patrimoniales. Los tres periodistas denunciaron que los ladrones del dron y del equipo eran parientes de la propia senadora, y estos presentaron una denuncia por el robo de los equipos. Uno de ellos es Eduardo Buendía. Esto sucedió en Tecámac, pero el resultado fue contraproducente: el asunto escaló a nivel internacional y, pese a la pérdida del equipo, sucedió como el robo de las mantas de “narcoestado” en el Zócalo.

Mariela es célebre por haber exterminado más de 10 mil perros en su municipio, una Herodes canina. Los ladrones salieron del interior de la mansión, por lo que no hubo dudas de su procedencia. Finalmente, los reporteros denunciaron por robo, en tanto que la gente de Mariela denunciaba por “acecho”, sumamente celosa de sus garantías individuales, lo que no hacen con los ciudadanos a los que persiguen.

Increíble cómo una “mataperros” pasó a ser millonaria por algún milagro de la Rosa Morada de la Transformación. Qué bien paga la transformación a sus servidores; la senadora se distingue, sin lugar a dudas, por su refinado buen gusto. La mansión parece manufacturada por selectos arquitectos y es símbolo del estatus que tienen los morenistas millonarios en el poder. En el interior, el dron alcanzó a observar lujosos vehículos.

Sus declaraciones patrimoniales tienen omisiones y sus familiares resultaron ser los agresores. ¿Qué tal? Merecen la pista dos por tantos esfuerzos para hacer notar la corrupción —perdón, la bonanza— que distingue a los siervos de la nación de alto nivel.

Los grupos defensores de animales desprotegidos la consideran un Atila, un azote total por la crueldad con que sacrificaron los empleados municipales y policías a los perros callejeros, en un espectáculo de inusitada crueldad. Es más por ese hecho que alcanzó notoriedad nacional, pero ahora resalta su riqueza inexplicable, no declarada y omitida en su trámite Pero claro, con los de casa, la Contraloría no procede… lo dudamos. Seguramente no cenó ni desayunó durante años para juntar los centavitos como alcaldesa y senadora para comprar su supermansión, que ahora es conocida como la “Casa de la mataperros”.

Estado de México, en el que la corrupción solamente cambió de color y se hizo extrema en sus cínicas actuaciones de enriquecimiento. Delfina Gómez sin duda lo sabe, pero es del mismo partido. Mientras tanto, la gobernadora repetía el mantra: “No mentir, no robar… amar al pueblo”, pero separada por altas murallas, porque ella vive como privilegiada al este del edén.

Al menos eso no lo hace Maru Campos, a la que linchan por los agentes estadounidenses que destruyeron un colosal laboratorio de fentanilo, el que “no se producía en México”, según dijo López Obrador. “¡Que viva la soberanía con fentanilo!”, decía una pancarta de un manifestante acarreado de todo Ecatepec, que fue llevado a visitar Chihuahua en “turismo del bienestar” con acto político por Morena.

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La realidad de China mató a los delirios de Donald

Por Manuel Gutiérrez

Cuando la Casa Blanca anunció el viaje de Donald Trump a la China Popular, fundando el viaje en la aspiración de sumarla a la causa para la liberación del estrecho de Ormuz, la verdad no podía creer tal despropósito porque era ignorar muchas realidades que son parte del Dragón Rojo. Simplemente, los asesores de la Casa Blanca o son una partida de inútiles o lo son porque su miedo a la figura de Donald les impide presentar datos veraces y juicios certeros.

Era algo tan absurdo suponer que China, que es el principal comprador de petróleo de Irán y tácitamente su principal aliado, dejara de obtener ese energético a bajos precios de preferencia y se añadiera a una flota que pretende abrir el paso, custodiando los convoyes en ese estrecho. Absurdo; cualquier estudiante mediano de ciencia política de cualquier universidad, no solo de Estados Unidos, reaccionaría con una sorpresa absoluta ante tal despropósito.

Así las cosas, Trump seleccionó un grupo de unos 200 empresarios con la finalidad de lograr negocios en China, entre ellos estaban los de Boeing y Nvidia. Pero los resultados de las negociaciones fueron pobres: de tener un pedido inicial de 500 aviones Boeing para afianzar las aerolíneas de China —dado que sus aparatos propios, los de la línea COMAC, diseñados como copia del Airbus 320 para corto y mediano alcance, algo tienen que se desconoce. Puede ser algún tipo de falla, motores no durables e insuficientes, pero no son la apuesta comercial que compita con el dominio de Boeing y de Airbus—. Por ello, China había encargado 500 aparatos de la serie Max 737 (series 8 y 9) para satisfacer principalmente su mercado interno. Intervino la gira de Trump y hubo una caída de la oferta de compra a 300 aparatos, lo que hizo que las acciones de Boeing se desplomaran.

Nvidia, por su parte, nada vendió, aunque la encandilaron con que China les compraría chips por millones. Apple y Tesla tampoco lograron nada. Agrio fue el sabor comercial de la gira.

Pero en lo político hubo un rechazo absoluto a las propuestas de Trump sobre Irán. Ciertamente le pusieron alfombra roja y cena de gala en el Salón del Pueblo a todo lujo, pero Xi Jinping tiene muy claras sus prioridades, y la primera de ellas es no depender de los Estados Unidos.

Mientras el corredor terrestre intenta mover el petróleo, los barcos petroleros sin comprador congestionan más esas reducidas aguas. Las petroleras árabes colocaron en ellos su producción; dado que las capacidades de almacén han quedado rebasadas, hoy son bodegas flotantes que esperan comprador, y todo sumado a los barcos atorados y a un mundo de navíos de guerra: una escena de locos que nadie se esperaba.

La siguiente situación acabó por terminar con las ilusiones de Trump: Xi Jinping sacó a colación el asunto de Taiwán, al que incluso la China Roja le compra chips. Taiwán, seriamente ofendida, prefirió publicar su reiteración de independencia de China y de cualquier otro país. La trampa obvia funcionó y Estados Unidos se atragantó porque no puede abandonar los chips de Taiwán —digo, a su democracia—, pese a que son aliados históricos por los esfuerzos de Chiang Kai-shek, fundador de Formosa y destituido por los tanques de Stalin en apoyo a Mao Tse-tung. Y perder Taiwán significa romper el pacto de los Estados Unidos con Asia; nada con Japón, con Corea del Sur, incluso Australia, Filipinas e Indochina, todo se sacude. Perder esto sin gracia por una concesión imposible que no está al alcance de Trump, pese a su reiterada y miope visión, causaría un daño de aceptación inimaginable y cambiaría el mapa del mundo.

Taiwán, por conducto de su presidente Lai Ching-te (conocido como William Lai), por su parte hizo lo contrario a la recomendación de Trump y reafirmó su independencia, botó un gran submarino de ataque y está preparado para el asalto de la China Roja.

Una de las provocaciones que fueron soslayadas por parte de Trump fue llevar a Marco Rubio, vetado por la China comunista por declaraciones que consideraron inaceptables. Sencillamente fingieron que no estaba ahí. Pero qué mal juega sus cartas Trump; tiene de diplomático lo que un chivo retozón en una cristalería, solo le faltó invitar a Richard Gere, el actor pro-Tíbet.

Taiwán, a solamente 80 millas náuticas de China, sabe que se juega su futuro, pero está preparado con una poderosa fuerza aérea, con misiles de crucero e instalaciones defensivas muy serias que ocasionarán severos daños a quien intente conquistarlos. La obligación por ley de alianza con Taiwán para Estados Unidos tampoco puede soslayarse, contando con una fuerza aérea de primer nivel y la prometida ayuda de los aliados.

China, en tanto, no pierde tiempo. Ha desarrollado capacidades de misiles, embarcaciones y submarinos, todas dedicadas a eliminar no solo a Taiwán, sino a las acciones coordinadas de eventuales aliados. Pero lo que Trump ignoró por su reiterada intolerancia, y que nadie le dijo, es que China pretende borrarlos de las islas bases. Es decir, Guam, Okinawa y otras bases estadounidenses quedan ya dentro del diámetro operativo de China; están en posibilidad de expulsar a los norteamericanos porque Trump arrojó el resultado de la Guerra del Pacífico en la Segunda Mundial al cesto de la desconfianza. Ignorar ese riesgo es tan propio de una administración sin hechura. Fatal papelón fue a hacer, en el que nada logró.

Las declaraciones conjuntas de la gira hablan de éxitos, pero nadie ve alguno. Es la retórica acostumbrada, pero el resultado fue muy rudo para los planes de Trump, que ha dañado sus alianzas con Europa y con Asia, las cuales vieron con expectación si sería capaz de dar el paso estúpido de ofrecer la entrega de Taiwán; por fortuna, no llegó a tanto.

Las principales agencias mundiales revisaron o cubrieron la gira, y sobre todo las europeas mostraron la magnitud de la desilusión. Trump ha anulado a sus aliados, los ha humillado, ofendido, y ya nadie lo considera en serio como parte de las alternativas de defensa. Simplemente fue a perder el tiempo, a dañar la relación con los verdaderos aliados y, de pasada, ya no logró imponer nada ante una China que le ha perdido el respeto al enemigo principal desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El premio gratuito logrado por China fue la unilateral rebaja de los aranceles a sus productos del 20 al 10%, pero si bien es una concesión, los tenía sin cuidado. China está por mostrarle al mundo de qué es capaz en el Pacífico.

Ahora Trump tendrá que remendar y hacer operación cicatriz con sus aliados en un intento necesario —y plenamente injustificado por tener que resolver lo que estaba claro, pactado y bien armado— y que ahora es motivo de severa desconfianza, porque se separó y puso distancia con Taiwán en aras de agradar a Xi Jinping. Lo adicional fue que incluyó el fentanilo en las negociaciones, obteniendo vagas promesas de control. Solo les faltó decir que ellos no lo hacían, que preguntaran en México, en donde el presidente anterior también decía que «cuál fentanilo».

Incluso con los aviones que se pretende comprar: en 2017 se acordó comprar 300 aparatos, pero las relaciones se hicieron difíciles y terminaron en ceros. Para la Unión Europea la visita fue un fiasco, aunque vieron aliviados que ellos, por su cuenta, han negociado mejores acuerdos con China, lejos de los Estados Unidos. Total, un alto costo para nada, al estilo de Trump.

Por cierto, el Mundial de fútbol será en Estados Unidos, país promotor de la guerra sionista de Israel en el exterminio de Gaza. Y adicionalmente causó el problema de Irán sin justificación alguna, otra guerra. ¿Debería la FIFA sancionar a este país, retirándole los juegos del Mundial por esa actitud belicista comprobada? Claro que, en un mundo real, no lo va a hacer. Y menos la FIFA, capaz de sancionar según los poderes mundiales, pero que no puede ser pareja. Se hacen de la vista gorda con una moral a modo y le dan el premio de la Paz a Trump. Un mundo que sanciona invasiones extranjeras a otros —caso de Rusia, con muchas razones—, pero no las de los estadounidenses.

Y adicionalmente está el fracaso en Latinoamérica para resolver la democracia de Venezuela, que sigue siendo una dictadura feroz en la que el chavismo sigue con el poder. Tampoco se afrontó una solución inmediata y apertura de Cuba, desmantelando la dictadura militar y partidista, porque eso es lo que crearon: un organismo de control total en manos de los militares cubanos que fueron llamados, igual que en México, a hacer de todo y terminaron dueños de todo.

¿Qué se le debe agradecer a Trump en Occidente? De Ucrania a Taiwán, de todas partes hay intervenciones interesadas, parciales, limitadas, sesgadas e inútiles; solo el sionismo puede estar feliz con Israel como agresor impune. Todo dentro de un contexto político y económico en el que no ha podido con Irán. Y no pudo tampoco someter a la Rusia de Putin, que sufre con la ayuda europea a Ucrania, pero en la que dejó la asignatura reprobada y dañó la relación y esencia de la OTAN.

La realización de carreteras por la península arábiga para aliviar el cierre del estrecho, así como de una vía férrea por concluirse, muestran que la guerra como extensión de la política tampoco le ha funcionado a Trump. Y volver aliado a China, imposible. Como tampoco ve su manipulación de Israel, o el juego de Putin para apartarlo de Europa y del conflicto con Ucrania.

A la fecha, ese gobierno ha sumado errores sin fin, uno tras de otro. Lo de Taiwán no va por un buen camino, por eso ellos mejor se declararon república independiente y están decididos a sostenerse así a cualquier costo. El viaje dejó la sensación de traición encubierta a un aliado histórico. La consecuencia: Japón y Alemania vuelven a requerir ser potencias militares decididas y con fuerte influencia en sus áreas, y todos lo ven bien porque ya no se cree en los Estados Unidos.

La injerencia en México es provocada por ese fracaso exterior, no porque deseen salvarnos del populismo, las mentiras y el narcoestado de la 4T, aunque les afecten nuestros delitos. No, es porque necesita ganar en alguna parte, de algún modo. Rocha Moya y muchos narcopolíticos están en la mira; incluso hacen pensar en el secretario de Marina anterior, Rafael Ojeda, o en el presidente López Obrador, porque sabía todo, toleró todo y pactó en definitiva con las fuerzas del mal, y eso es lo que no quiere que se reconozca judicialmente.

Si no interviene Estados Unidos, no hay organismos de justicia o seguridad que nos puedan avalar en México y sean competentes para afrontar el problema del narcoestado, porque el mismo gobierno de inicio los absuelve, los declara inocentes y exige pruebas, mientras ellos, vivos, se van por su cuenta a tratar de salvarse. Gerardo Mérida, Enrique Díaz (seguridad y finanzas) buscan la protección que el gobierno de Morena no les garantiza en su propósito de resguardar a todo costo al de arriba, que sigue gobernando este país. Por ello, mejor pactan con los Estados Unidos y crean una coyuntura que puede ir demasiado lejos. La cortina de humo de linchar a la Gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, no les va a alcanzar, con todo y la marcha de Andy y Ariadna contra ella, diciendo que es por la soberanía.

Pero cerremos esto: ante sus pares, Estados Unidos no es la superpotencia; es un país con un marcado déficit económico, dividido en polarizaciones étnicas entre sus ciudadanos, decadente en lo moral y vacilante en los principios libertarios. Adicionalmente, cuenta con un acierto que nadie más ha tenido para echar por la borda los resultados del pasado, que se pagaron con vidas estadounidenses y que este Presidente olvida sin el más leve sentido de congruencia. Ucrania también se sacudió la influencia de Trump, pero ya no van al matadero porque en Washington alguien quiere ufanarse de arreglar el mundo a su manera.

Trump vio que su arte de negociación fracasa con Xi Jinping, quien no cedió un ápice en lo esencial. Sus propios intereses geopolíticos entre sus iguales no los maneja Donald.

 

 

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