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Donald Trump destituye a Kristi Noem y nombra a Markwayne Mullin al frente de Seguridad Nacional

Por Redacción

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la destitución de Kristi Noem como secretaria de Seguridad Nacional y designó al senador republicano por Oklahoma, Markwayne Mullin, como nuevo titular del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), cargo que asumirá el próximo 31 de marzo.

El mandatario informó la decisión a través de su red social Truth, donde señaló que Mullin trabajará para reforzar la seguridad fronteriza, combatir la delincuencia vinculada a la migración irregular y frenar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.

“Como el único nativo americano en el Senado, Markwayne es un defensor excepcional de nuestras increíbles comunidades tribales. Markwayne trabajará incansablemente para mantener nuestra frontera segura, detener la delincuencia migratoria, y hacer que Estados Unidos vuelva a ser seguro. Será un excelente secretario de Seguridad Nacional”, expresó Trump.

Tras su salida del cargo, Noem será nombrada enviada especial para el denominado “Escudo de las Américas”, una iniciativa de seguridad regional que, según Trump, será presentada próximamente en Florida.

El cambio ocurre en medio de controversias por la política migratoria del gobierno estadounidense y tras críticas al manejo del Departamento de Seguridad Nacional, del que dependen agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza.

 

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De sobreviviente a jefe de la ofensiva: Harfuch y el golpe final al CJNG

Quien sobrevivió a un atentado de alto impacto terminó encabezando la estrategia institucional que llevó a la caída de su máximo dirigente

 

Por Ileana Bernal de la R

En la madrugada del 26 de junio de 2020, Omar García Harfuch, entonces secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, durante la jefatura de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, fue víctima de un atentado en Paseo de la Reforma, a la altura de Lomas de Chapultepec.

El ataque fue ejecutado por un comando armado que utilizó fusiles Barrett calibre .50 y granadas de fragmentación. La camioneta en la que viajaba recibió más de 400 impactos de bala, y dos de sus escoltas y una mujer que transitaba por la zona murieron en el lugar.

Harfuch resultó con al menos tres impactos de bala y fue hospitalizado durante varias semanas.

Horas después, desde el hospital, García Harfuch atribuyó el atentado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y días más tarde, autoridades capitalinas informaron la detención de 12 presuntos implicados, entre ellos José Armando “N”, alias “Vaca”, señalado como operador del grupo en Tonalá, Jalisco. A nivel federal, se señaló como presunto autor intelectual a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del CJNG.

Seis años después, ya como titular de Seguridad a nivel nacional, García Harfuch coordina junto con las Fuerzas Armadas y el Gabinete de Seguridad un operativo en Tapalpa, municipio de Jalisco, que derivó en la muerte de Oseguera Cervantes, de acuerdo con autoridades federales que confirmaron que “El Mencho” murió durante un enfrentamiento entre militares e integrantes del CJNG.

“Se hace del conocimiento a la opinión pública que, con trabajos de inteligencia militar central, del Centro Nacional de Inteligencia y de la Fiscalía General de República (FEMDO), Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano planearon y ejecutaron una operación en Tapalpa, Jal., en la que intervinieron diversas aeronaves de la Fuerza Aérea y la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional para lograr la detención de Ruben “N” (a) Mencho.

Durante esta operación, personal militar fue atacado, por lo que en defensa de su integridad repelieron la agresión, resultando cuatro integrantes del grupo delictivo “CJNG” fallecidos en el lugar y tres heridos de gravedad, quienes perdieron la vida durante su traslado vía aérea a la Ciudad de México; entre estos últimos se encuentra Ruben “N” (a) Mencho, sin embargo, serán las autoridades correspondientes las que se encargarán de las actividades periciales para su identificación».(sic)

El hecho representa un giro simbólico en la confrontación entre el Estado mexicano y una de las organizaciones criminales considerada de las más poderosas del país: quien sobrevivió a un atentado de alto impacto terminó encabezando la estrategia institucional que llevó a la caída de su máximo dirigente.

En el atentado de 2020  por el nivel de armamento empleado y por tratarse de un ataque directo contra el jefe de la policía de la capital del país, se consideró como algo inédito registrado en los últimos años. También abrió cuestionamientos sobre la capacidad operativa del CJNG en la capital y sobre los desafíos estructurales en materia de seguridad pública.

Hoy, el episodio adquiere una nueva dimensión histórica dentro de la narrativa de seguridad nacional: de objetivo del crimen organizado a responsable de la ofensiva final contra su presunto agresor.

 

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El DHS cancela el Estatus de Protección Temporal para Yemen

WASHINGTON, FEBRERO 13, 2026.-La Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, anunció hoy la terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para Yemen. Esta terminación entrará en vigor 60 días después de la publicación del aviso en el Registro Federal.

Yemen recibió inicialmente el Estatus de Protección Temporal (TPS) el 3 de septiembre de 2015, tras determinarse que existía un conflicto armado en curso y que, debido a dicho conflicto, obligar a sus ciudadanos a regresar representaría una grave amenaza para su seguridad personal. Tras la designación inicial, el DHS extendió o extendió y redesignó el TPS para Yemen en 2017, 2018, 2020, 2021, 2023 y 2024.

“Tras analizar las condiciones del país y consultar con las agencias gubernamentales pertinentes de EE. UU., determiné que Yemen ya no cumple con los requisitos legales para recibir el Estatus de Protección Temporal”, declaró la secretaria Noem. “Permitir que los beneficiarios del TPS yemení permanezcan temporalmente en Estados Unidos es contrario a nuestro interés nacional. El TPS se diseñó con carácter temporal, y esta administración está devolviéndole su carácter temporal original. Priorizamos nuestros intereses de seguridad nacional y priorizamos a Estados Unidos”.

Los beneficiarios del TPS Yemen que no tengan otra base legal para permanecer en Estados Unidos tienen 60 días para salir voluntariamente del país. Animamos a los extranjeros que salen de Estados Unidos a usar la aplicación CBP Home de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. para informar su salida. La aplicación ofrece una forma segura de autodeportarse, que incluye un boleto de avión gratuito, una bonificación de salida de $2,600 y posibles oportunidades futuras de inmigración legal.

Tras la fecha efectiva de la terminación, el Departamento de Seguridad Nacional podrá arrestar y deportar a cualquier ciudadano yemení sin estatus migratorio una vez que se haya cancelado su TPS. Si un extranjero obliga al DHS a arrestarlo y expulsarlo, es posible que nunca se le permita regresar a Estados Unidos.

Por favor, no responda a este mensaje. Consulte nuestra página de contacto para obtener números de teléfono y direcciones de correo electrónico.

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Reservan datos por 5 años, invocando “seguridad nacional”: LitioMx pone candado a información

Por Rigo Gutiérrez E.

La oficina de Litio para México, que encabeza el hermosillense Pablo Taddei, determinó poner bajo candado la información referente al trabajo que desarrollan.

A través de una solicitud de información —vía Transparencia—, “Primera Plana” requirió a la dependencia gubernamental, datos de las cantidades de proyectos de Exploración del mineral, así como las ciudades donde se ubican y los costos de los mismos.

El pasado 5 de febrero, a más de un mes de formulada la solicitud, durante una sesión del Comité de Transparencia de Litio Mx —integrado por los mismos funcionarios de la dependencia—, determinaron no responder y Clasificarlo como “reservada”.

 

Se escudan en la Seguridad Nacional

De acuerdo al oficio enviado a este semanario, los argumentos fueron fundados según los supuestos que establece la Ley de Transparencia.

Como primer punto, consideran que lo preguntado “compromete” la Seguridad Nacional. Y explican que “la Información Reservada es aquella que, al difundirse, actualice o potencialice un riesgo o amenaza a la seguridad nacional…”.

En este sentido, según sus análisis, establecen que:

“…la información clasificada corresponde a la planificación y ejecución de actividades de exploración de litio, reservadas exclusivamente al Estado mexicano… Se trata, por tanto, de información directamente vinculada con la operación estratégica del litio en el país”.

Por otra parte, sostienen que si responden la pregunta: “La divulgación de los documentos solicitados genera de manera directa un riesgo real, demostrable e identificable de especulación territorial y conflictividad social”.

El documento de 14 hojas para justificar la opacidad de LitioMx, establece que en adelante, cualquiera que llegue a preguntar de nueva cuenta en qué trabajaron el año pasado, les negarán la respuesta porque ya fue declarado como “Reservado” y será hasta 2031 cuando les den razón de qué hicieron en 2025.

“Primera Plana” impugna “Reserva”

Tras conocer la negativa a brindar información por parte de LitioMx, este semanario promovió un recurso de revisión ante el organismo “Transparencia para el Pueblo”.

Y es que la intención del cuestionamiento era clara: saber en qué está trabajando LitioMx, toda vez que, desde su origen, han adolecido de ejercicios de rendición de cuentas para los mexicanos.

De acuerdo a los tiempos legales, la dependencia deberá brindar nuevamente una respuesta en menos de 40 días.

Aunque el organismo invoca la seguridad nacional para justificar la reserva de información, aun no hay resultados públicos que expliquen por qué los proyectos deben permanecer bajo candado durante cinco años. Mientras, hay toda una minita burocrática.

 

Sueldos privilegiados y sin rendir cuentas

 La falta de información, desde su creación, ha sido la constante. Como se recordará, el expresidente López Obrador, creó LitioMx en medio del furor por el anuncio de un yacimiento de litio, supuestamente el más grande de Latinoamérica.

Sin embargo, a más de tres años, no hay informes de resultados y como se publicó en la pasada edición de este semanario, cada vez gastan más, tienen más personal y se suben los sueldos, incluso las percepciones mensuales del director de LitioMx rondan los 180 mil pesos. Y sus colaboradores cercanos también cobran jugosos cheques de más de 150 mil pesos.

Al revisar el Presupuesto de Egresos Federales, detalle del Ramo 18-Energía, el organismo Litio Para México, este año tiene asignado un presupuesto de 13.9 millones de pesos. Según el Programa de Gasto de la dependencia todo se destinará para pagarle a los 12 empleados.

Incluso en los reportes financieros de la dependencia, el año pasado más del 97% fue para el gasto corriente.

Y todavía más, la misma dependencia en su respuesta confirma que no tienen dinero, más que para sueldos: “la entidad paraestatal no ha recibido asignaciones presupuestarias específicas, los planes, proyectos o programas relacionados con la Exploración, Extracción y Procesamiento no han estado bajo la gestión directa de LitioMX, recayendo dichas actividades directamente en otros organismos e instituciones”.

Así, mientras la narrativa oficial continúa colocando al litio como el “oro blanco” del futuro energético de México, la realidad de LitioMx parece caminar en sentido contrario: opacidad hoy, explicaciones dentro de seis años y resultados que, hasta ahora, no existen a la vista.

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Memoria democrática (Parte I)

Por Manlio Fabio Beltrones R.

Nos encontramos en el preámbulo de una reforma electoral insólita, pues proviene de un poder concentrado que pareciera pensado más para estrechar las veredas de la democracia que para ampliarlas. Discutir cuánto cuesta nuestra democracia, no cuánto vale, distorsiona el objetivo. En el pasado reciente las exigencias de apertura, liberalización y democratización provenían de movimientos civiles y sociales, algunos inclusive armados, para ampliar la participación de las y los mexicanos en la vida política. No fue fácil. Hubo que luchar mucho por tener elecciones libres, creíbles y confiables. Es por ello necesario apelar a la memoria democrática nacional, integrada por la participación de muchos, quienes fuimos, de una u otra manera, espectadores o actores en la política mexicana contemporánea, impulsando la transición para unos, democratización para otros o alternancia para algunos más. 

La ampliación y desarrollo de nuestra democracia contemporánea habrá de cumplir cincuenta años en 2027, año en que una reforma política anti-cíclica podría estarse aplicando —en lo que podría ser la primera regresión en cinco décadas de cambio continuo hacia más, y no menos, democracia—. No perdamos nuestros recuerdos y registros porque han sido casi cinco décadas de desarrollo político para construir, entre muchos —actores políticos, académicos y ciudadanos—, una forma de integrar la representación política y de elegir gobernantes de manera pacífica, con legitimidad, certeza y orden público. 

Hagamos memoria. El 6 de diciembre de 1977 vio la luz una legislación pionera porque representaba los primeros pasos hacia la apertura política e integración de la pluralidad en un sistema político cerrado que, hasta ese momento, había permanecido casi estático, lo que limitaba las libertades civiles y la participación política. Muchos recordamos aquellas mesas y meses en los que se discutió la manera en que varias opciones políticas podrían salir de la clandestinidad y participar públicamente en la política, inaugurando el tiempo de una democracia moderna y representativa. 

La situación venía de un contexto internacional de guerra fría, de confrontación ideológica y temores varios, pero al fin temores de injerencias extranjeras. Había países que apoyaban dictaduras y otros que alentaban y financiaban guerrillas o revoluciones armadas. Pero nuestra decisión como mexicanos, acordada en mesas de diálogo, fue el optar por la apertura y el pluralismo. Es así como se logró, por vez primera, llevar a la Constitución la figura de las diputaciones plurinominales que daría origen a nuestro sistema mixto; se amplió la Comisión Federal Electoral, se expidió la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE) en la que se reconocía a todas las opciones políticas, incluidas las que hasta ese momento eran “clandestinas”. Don Jesús Reyes Heroles convocó el esfuerzo para lograr “una mejor representación de las minorías, hacer que la representación abarque cabalmente al país en su diversidad de la mejor manera posible, perfeccionar nuestros métodos democráticos, depurar prácticas y desterrar deficiencias”. 

Personalmente escuché cómo don Fernando Gutiérrez Barrios, encargado de la seguridad nacional por muchos años, le argumentaba a don Jesús que esa reforma política le traía la esperanza de que, en el futuro, se escucharan “muchos gritos en las Cámaras y pocas bombas en las calles o disparos en las montañas”. Aprendimos que podría ser mejor dialogar y debatir que confrontar o reprimir. Eran tiempos en que el Estado y el gobierno se mimetizaban, eran prácticamente uno, y la Presidencia de la República ejercía poderes metaconstitucionales —como los definiría Jorge Carpizo—. Esta conjunción lo abarcaba prácticamente todo: la vida de los partidos y la selección de candidaturas, las asociaciones civiles, la organización de las elecciones, el conteo de los votos, la calificación de los comicios y la integración de los congresos federal y locales. Todo un sistema político bajo la hegemonía de un partido casi único —diría don Daniel Cosío Villegas—. 

Es ahí cuando iniciamos el camino hacia una democracia cada vez más amplia y plural, enfrentando innumerables resistencias dentro y fuera del sistema político, crisis económicas y situaciones autoritarias, pero con la nueva conciencia cívica iría surgiendo la movilización ciudadana y la participación política. Tras los sismos de 1985 y las elecciones en Chihuahua en 1986, se creó el primer Código Federal Electoral y se amplió la Cámara de Diputados con cien diputados adicionales —de representación proporcional—, llegando a 500 legisladores. Se dispuso la cláusula de gobernabilidad en la Constitución para garantizar que una mayoría relativa pudiera ser una fuerza gobernante y se creó el Tribunal de lo Contencioso Electoral, el primer paso para la jurisdicción estrictamente electoral. Tras ello, vendrían los reclamos de apertura desde dentro del régimen y se gestaría la corriente democrática en el PRI, encabezada por insignes precursores del pluralismo y la democracia como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. Podía estarse de acuerdo o no con ellos, pero su aportación al pluralismo y a la democracia resultarían fundamentales en la construcción de las nuevas instituciones políticas representativas. 

 

 

Lo sabemos: en 1988 tuvieron lugar elecciones federales muy competidas, de gran polémica, en las que se cuestionaba el conteo de los votos, todavía realizado con la participación directa del gobierno y es así como, ante el cuestionamiento de una legitimidad electoral, al amparo del Acuerdo para la Ampliación de la Vida Democrática, en 1990 se creó el Instituto Federal Electoral —si bien aún presidido por el secretario de Gobernación, pero contando ya con cambios en los que tuvo mucho que ver la agudeza democrática de Diego Fernández de Cevallos. 

En 1990 se expidió el Código Federal de Instituciones Políticas y Procesos Electorales (COFIPE), con mayores derechos y prerrogativas para los partidos políticos y los ciudadanos. En 1993, se otorgó al IFE la capacidad de ratificar las elecciones, se eliminó la cláusula de gobernabilidad, se amplió el Senado a 128 integrantes y se canceló el mecanismo de auto calificación electoral de las cámaras del Congreso al otorgarle al Tribunal Federal Electoral la declaración de validez de la elección. 

En 1994 sucederían muchas cosas de enorme trascendencia que marcarían un parteaguas. Se firmaría el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con el cual nuestra economía se transformaría de una manera sustantiva; surgiría una rebelión indígena en Chiapas encabezada por una organización político-militar —el Ejército Zapatista de Liberación Nacional—, y sucedería el doloroso homicidio de Luis Donaldo Colosio que nos pondría a todos a prueba. Con el dolor y consternación que una situación de esta magnitud siempre trae, el IFE se reformó en pleno proceso electoral para integrarse con consejeros ciudadanos y con la representación de los partidos, para luego, en 1996, ser dotado de autonomía plena. Asimismo, se realizó una auditoría externa del padrón electoral y se establecieron topes de campaña a efecto de transparentar y racionalizar el gasto electoral. 

Tras las elecciones presidenciales de 1994 —y no obstante la gran crisis económica iniciada a finales de ese año—, se reformó el Poder Judicial y en 1996 el Tribunal Federal Electoral pasó a ser parte del mismo. En la reforma de ese año se estableció el financiamiento público para partidos y la consecuente fiscalización, se puso límite a la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados a un máximo de 8 % y se realizó la reforma política del Distrito Federal. Así, en 1997, por vez primera se elegiría al jefe de Gobierno, siendo Cuauhtémoc Cárdenas el primer jefe de Gobierno democráticamente electo. Con estos cambios, la Cámara de Diputados y el Senado proseguirían la apertura democrática y el funcionamiento del sistema de pesos y contrapesos al poder presidencial —previsto en la Constitución—, y que es propio de sistemas de gobierno compartidos. 

Como nunca antes en un régimen político hegemónico, fue posible impulsar, mediante el diálogo del propio gobierno con quienes le cuestionaban o enfrentaban, los cambios políticos y económicos necesarios para fortalecer nuestra democracia. Con tales avances, la apertura política y económica del país, la autonomía del órgano encargado de organizar las elecciones, la pluralidad política consolida- da en el Congreso y la reforma política del Distrito Federal, sucedió la primera alternancia política, —la primera gran prueba de fuego como democracia funcional—, en las elecciones federales del año 2000. 

Pese a todo lo anterior, al día de hoy (2026) nadie conoce una propuesta formal de las posibles modificaciones electorales que pretende realizar el gobierno y su Comisión Presidencial —integrada sólo por ellos mismos—. Valdría la pena reflexionar sobre el futuro para evitar una contrarreforma electoral en esta difícil hora que vive nuestro país en relación con lo que sucede en el mundo. 

*Fue presidente del Senado y de la Cámara de Diputados. Desde 2024 es senador sin partido.

Tomado de la revista Voz y Voto

 

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