Vista Normal

Received today — 15 Agosto 2026

El hombre ¿moderno?

15 Agosto 2026 at 04:41

El hombre deber ser artesano de su propio destino y para buscar el bien, pero no el terrenal, sino el espiritual

 

Por Juan Carlos Hernández A. 

La corriente actual, es postrarse ante la realidad, equivocada o no; pero para ser libres; aunque no nacemos del todo libres porque dependemos del primer plano del entorno familiar, para nacer y crecer. Es importante contemplar las verdades que debieran provocar ser y actuar en consecuencia; hoy, con agendas demasiadas cargadas llenas de actividades superfluas, que no conducen a la vida contemplativa sino más bien a estrés cotidiano sin orden y no a la elevación de la grandeza de progreso interior con una jerarquía de valores de mayor a menor impacto.

Dilemas de qué es el hombre moderno y cuál es su último fin, la libertad para lograr el bien común o para justificar solo caprichos; quizá pocos lo conocen, les es complicado entender su circunstancia de que, su libertad le sirve para hacer en principio su propio bien y por ende hacia los demás en perspectiva de mostrar sus virtudes todas; el hombre deber ser artesano de su propio destino y para buscar el bien, pero no el terrenal, sino el espiritual. 

La formación del carácter es un tema sine qua non, será poco posible lograr la plenitud de una vida conforme a la razón, buscando la perfección con una disposición estable, para elegir el bien tanto en el pensamiento como en el obrar, pues la capacidad selectiva de temas, ideas y cosas debe ser ordenada para mejorar la virtud en los actos cotidianos. 

La virtud no sustituye la libertad, sino que la capacita para elegir cualquier cosa que le sea conveniente, el hombre moderno vive buscando la verdad, y ella no es una mordaza sino un orden de ley orientado a la perfección. Porque si se cree lo que no se es y se imagina que podrás lo que no puedes, seguramente seguirás cayendo en las mismas faltas de antes y quizás hasta se cometan aún peores.

Por eso debemos tener cuidado, no sea que nos contentemos con dedicarnos a hacer obras que ante los demás nos consiguen fama y prestigio, mientras tanto dejemos que los sentidos se vayan hacía el mal, la sensualidad nos domine y las malas costumbres se apoderen de nuestro modo de obrar. Sería una equivocación fatal.

 

Como dice el libro El combate Espiritual del P. Lorenzo Scupoli “Ordinariamente las almas presuntuosas que se creen más capaces de ser buenas de lo que en realidad son, no les dan la debida importancia a los peligros que les van a llegar y a las tentaciones que les pueden venir, luego al caer en alguna y reconocer por amarga experiencia cuán grande son su miseria y su debilidad se maravillan y se afanan por su caída como si se tratara de cosa nueva y rara, porque ven derrumbado por el suelo el ídolo del amor propio y de la falsa confianza en sí mismas en lo cual imprudentemente habían puesto su esperanza”.

En tal sentido el hombre moderno lo que menos busca y desea es el esfuerzo superior a su propia vanidad (hedonismo) se siente inmerecido del mundo y su atracción por la no sobriedad en probar de todo está al día, no admite esfuerzo alguno que le quite de su confort, se limita a hacer lo mínimo para sí mismo, pues su egoísmo no le permite hacer por los demás nada. 

Es el hombre moderno utilitarista, no ceja en su intento de servirse de los demás para beneficio propio, un día sí y otros también. 

Es pues una disyuntiva el buscar los medios para vivir bien con decencia y con fines lícitos, que la de buscar todo para vivir en la superficie de la modernidad más lejos de la realidad, y más cerca de la fantasía. Por lo que busquemos hacer todo lo posible dentro de los deseable en bien del semejante seguro nos traerá mejor y mayor beneficio emocional como sentimental sin menoscabo de nuestra propia felicidad. ¡Hágale pues!

*Maestro en Gestión Social y Políticas Públicas y Profesor universitario

Received yesterday — 14 Agosto 2026

Cuando explicar también sana

14 Agosto 2026 at 11:07

Abril Escobosa y la valentía de ponerle palabras al miedo

 

Por Guillermo Moreno Ríos

Hay historias que llaman la atención por lo que una persona consigue, y otras por lo que decide hacer con lo que sabe. Ésta es la historia de Abril Escobosa, originaria de Hermosillo y formada en Biología Molecular y Celular, con especialización en Educación, en la Universidad de California, Berkeley. 

Pudo concentrar su camino en la ciencia, pero decidió mirar hacia un momento que suele quedar fuera de los grandes discursos de salud: cuando un niño escucha por primera vez el nombre de una enfermedad que no comprende. Así nace La Enciclopedia de mi Primer Diagnóstico, una propuesta que reconoce que detrás de un diagnóstico de leucemia, diabetes, epilepsia, fibrosis quística o distrofia muscular de Duchenne, también existe una dimensión emocional: miedo, incertidumbre y la necesidad de entender qué está pasando.

Los adultos solemos pensar que proteger a un niño significa evitarle información dolorosa. Abril plantea algo diferente: proteger también puede significar explicar. Su proyecto parte de una idea sencilla: comprender disminuye el miedo ante lo desconocido. 

Y aquí encuentro una coincidencia profunda con algo que he defendido durante años desde la protección civil y la gestión del riesgo: quien comprende lo que está ocurriendo está mejor preparado para enfrentarlo. Eso aplica ante un incendio, un desastre, una emergencia y también ante una enfermedad; porque prevenir no es solamente evitar que ocurra una tragedia, sino preparar a las personas para enfrentarla con mayor conocimiento, serenidad y capacidad de respuesta.

La ciencia traducida al idioma de un niño

Lo fascinante de esta enciclopedia no es solamente lo que explica, sino cómo decide explicarlo. Abril no pretende convertir a los niños en pequeños médicos, sino transformar conceptos complejos en historias que puedan comprender. Títulos como Lo Más Colorido Sobre la Leucemia, Lo Más Dulce Sobre la Diabetes, Lo Más Eléctrico Sobre la Epilepsia, Lo Más Fuerte Sobre la Distrofia Muscular de Duchenne y Lo Más Pegajoso Sobre la Fibrosis Quística muestran una manera distinta de acercarse a la enfermedad. La célula, el órgano, el tratamiento y el funcionamiento del cuerpo dejan de ser conceptos exclusivamente médicos para convertirse en elementos que un niño puede imaginar, relacionar y preguntar. 

Y eso no es sencillo: explicar lo complejo sin deformarlo requiere dominarlo; hacerlo sin infantilizarlo requiere entender cómo aprende y cómo procesa el miedo. Ahí es donde la formación de Abril cobra especial sentido: ciencia y educación se convierten en las dos partes de un mismo proyecto.

Pero quizá sería un error mirar esta iniciativa solamente como un proyecto editorial. Los libros son el vehículo; el verdadero proyecto es acompañar. La misión de Abril puede resumirse en una frase poderosa: que ningún niño y su familia pasen solos por su diagnóstico. Así, cada libro ES una herramienta para que un padre converse con su hijo, para que un profesional explique y para que un niño pueda preguntar qué está pasando. Sobre todo, puede devolverle algo que el miedo suele quitarle a cualquier paciente: la sensación de comprender y tener cierto control sobre lo que está viviendo.

La Enciclopedia no sustituye al médico ni al tratamiento, ni pretende hacerlo; complementa algo que también forma parte de la atención: la comunicación humana. Y aquí encuentro una poderosa expresión de la resiliencia, un concepto que he defendido durante años desde la prevención y la gestión del riesgo: no se trata solamente de resistir, sino de contar con herramientas para comprender, adaptarse y seguir adelante. Cuando un niño entiende qué está pasando dentro de su cuerpo, disminuye la incertidumbre y, con ella, parte del miedo. No significa que deje de sentirlo ni que un libro cure una enfermedad; significa algo más humano: que deja de enfrentarse a lo desconocido completamente solo. Y eso también es atención, prevención y resiliencia.

Explicar también puede ser una forma de cuidar

Cuando Abril dio su primera conferencia confesó que estaba nerviosa, pero al comenzar a hablar recordó por qué había iniciado este proyecto. Detrás de Berkeley, la biología molecular, las ilustraciones y los libros hay algo mucho más sencillo: una joven que decidió que ningún niño debería sentirse solo frente a una enfermedad que no entiende. Y eso merece ser reconocido e impulsado, porque hospitales, universidades, escuelas, pediatras y familias pueden encontrar en esta iniciativa una herramienta para abrir conversaciones difíciles y hacer más humano el proceso de enfrentar una enfermedad. 

Desde mi perspectiva, ahí está el verdadero valor de Abril Escobosa: no solamente está estudiando ciencia, está aprendiendo a convertirla en servicio, y cuando el conocimiento se convierte en una herramienta para disminuir el miedo de alguien más, la ciencia adquiere su dimensión más humana.

Porque algunas veces la primera medicina que necesita un niño no es una pastilla, sino que alguien se siente a su lado, le hable con la verdad que puede comprender y le diga: “Vamos a entender esto juntos.” Y quizá ésa sea la mayor lección de Abril: que explicar también puede ser una forma de cuidar.

Inicio

Received before yesterday

Camote con nueces y manzana: un desayuno que aporta energía, fibra y nutrientes para iniciar el día

4 Agosto 2026 at 10:04

Por Redacción

Si buscas un desayuno saludable, natural y lleno de nutrientes, el camote horneado con tahini, nueces y manzana es una excelente opción. Inspirado en la alimentación del libro «El Ayuno de Daniel», este platillo combina carbohidratos complejos, grasas saludables, fibra y antioxidantes que ayudan a mantener la energía y la saciedad durante la mañana.

El camote es una fuente de carbohidratos de absorción lenta, rico en vitamina A, vitamina C y potasio, que al combinarse con tahini o crema de almendra, nueces, manzana y semillas de chía o linaza, se obtiene un desayuno equilibrado que favorece la salud digestiva, aporta proteínas vegetales y grasas saludables, además de ayudar al buen funcionamiento del corazón y el cerebro.

Receta

Ingredientes

  • 1 camote mediano horneado o cocido.
  • 1 cucharada de tahini (pasta de ajonjolí) o crema de almendra natural.
  • Un puñado de nueces picadas.
  • ½ manzana en cubos.
  • 1 cucharadita de semillas de chía o linaza.
  • Canela al gusto.

Preparación

  1. Abre el camote caliente por la mitad.
  2. Unta el tahini o la crema de almendra.
  3. Agrega la manzana, las nueces y las semillas.
  4. Espolvorea canela y disfruta.

Para acompañarlo, se recomienda un vaso de agua con limón o una infusión de canela sin azúcar, bebidas que complementan este desayuno sin añadir azúcares refinados.

Algoritmos, el verdadero reto: expertos impulsan cambios al uso de celulares en escuelas

3 Agosto 2026 at 10:04

Por Mafe González

El diseño de los algoritmos y las redes sociales, más que el uso de los teléfonos celulares, se convirtió este lunes en el centro del debate nacional sobre la protección de niñas, niños y adolescentes, luego de que especialistas advirtieran que estas plataformas fueron creadas para captar y prolongar la atención de los usuarios.

Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que antes del inicio del ciclo escolar 2026-2027, previsto para el 31 de agosto, se dará a conocer una decisión sobre el uso de dispositivos móviles en las escuelas. Aclaró que el objetivo no es prohibir los celulares, sino generar conciencia sobre los efectos que las redes sociales tienen en la salud y el desarrollo de los menores.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, afirmó que el país enfrenta un problema de salud pública, al señalar que los algoritmos «no son neutrales», sino que interactúan con los usuarios, moldean conductas y colocan a las familias en una posición desigual frente a las grandes empresas tecnológicas.

En la presentación participaron Jonathan Haidt, profesor de Psicología de la Universidad de Nueva York y autor del libro La generación ansiosa, y Arturo Béjar, exingeniero de Apple y especialista en seguridad digital. Ambos coincidieron en que las plataformas digitales fueron diseñadas para generar hábitos compulsivos mediante herramientas como el scroll infinito, la reproducción automática de videos, las notificaciones constantes, las recomendaciones algorítmicas y los sistemas de popularidad.

Haidt recomendó separar a los estudiantes de los teléfonos durante toda la jornada escolar y elevar a 16 años la edad mínima para abrir cuentas en redes sociales, al advertir que la exposición temprana a estos dispositivos incrementa riesgos como ansiedad, problemas de atención y afectaciones al desarrollo emocional.

«No se trata de quitarles los teléfonos, sino de recuperar la infancia en el mundo real», expresó.

El tiempo de vacaciones es una cosa muy seria

2 Agosto 2026 at 08:05

Lo más importante es tomar las vacaciones con calma y poner en la balanza los costos que estamos dispuestos a tolerar (tanto en lo emocional como económicamente)

 

Por Dra. Marina Brauer

El tiempo de vacaciones, es el tiempo que no se está sujeto a obligaciones, y es necesario para “poder recargar las pilas”. Es el espacio para el ocio, lo que no significa “no hacer nada”, sino que abarca actividades gratificantes que por libre y propia elección realizamos.

Recuerde para poder pasar unas vacaciones tranquilas, sin que éstas sean un estrés en la vida, es importante conocerse uno mismo en cuanto a cómo recargamos energías, para quienes son más introvertidos, esto puede implicar un tiempo para leer un buen libro, darle tiempo, a las siestas, escuchar música ver una buena película sobre todo cuando la economía no nos permite salir fuera

Es importante tomar conciencia respecto a los costos asociados a las planificaciones que a veces requieren las vacaciones. En estos tiempos en que la televisión nos induce a planificar “pasar unas vacaciones de ensueño” que impliquen grandes viajes, solemos estresarnos más de la cuenta por los gastos económicos que requieren, ya que derivan en aumentar las deudas de las tarjetas. Esto puede generar una fuente de gran estrés a corto y largo plazo. Lo más importante es tomar las vacaciones con calma y poner en la balanza los costos que estamos dispuestos a tolerar (tanto en lo emocional como económicamente), sin que este afecte los bolsillos y el resto de gastos que se generen. En general las actividades recreativas son una herramienta de trabajo, fundamental en los programas de tratamiento y prevención de enfermedades, tanto físicas como psicológicas.

En muchos países como en España se le otorga un carácter preventivo, educativo, terapéutico y rehabilitador. Pero recuerde todo se debe hacer de acuerdo a las posibilidades económicas, ya que hacerlo sin prever las consecuencias puede ser devastador y además crear problemas severos en la pareja y el resto de la familia. Es preferible usar el tiempo libre en lugares cercanos que no implique mayores gastos como puede ser ir a los pueblos cercanos, las playas que tenemos en nuestro estado, y sencillamente visitar nuestra ciudad, estamos conscientes que no contamos con muchos lugares que puedan resultar atractivos para pasar el día, pero se cuenta con el parque, visitar el zoológico, ir al cine, llevar a los niños a comer una nieve o andar en bicicleta en la milla.

En el caso de que usted si pueda salir fuera del estado considere los siguientes puntos:

*No llevar las preocupaciones en las maletas de viaje.

*Una buena práctica puede ser el desconectarse del celular y utilizarlo sólo para aquellas cosas que consideramos imprescindibles o sumamente importantes.

*Otra preocupación recurrente suele ser el quedar con cosas pendientes, tanto en el ámbito laboral (trabajos dejados a medio camino, preparar las cosas para la vuelta a clases de los niños, son algunos ejemplos), siendo un clásico dejar todo para el regreso.

*Parte de cuidar el tiempo de ocio y permitir que las vacaciones sea un espacio de descanso y de recarga, es prepararse para vivir en el presente, y esto se logra finiquitando todo lo que sabemos que podemos solucionar en el momento y qué si lo dejamos para después, nos generará un estrés innecesario a nuestro regreso.

*Es importante el tiempo de vacaciones para descubrir, e interesarse en lo que a los niños les gusta y participar activamente con ellos, para fortalecer el vínculo, de la comunicación y la autoestima.

*Recuerde antes de salir revise que todas las instalaciones del hogar estén en perfectas condiciones.

*Revise los apagadores de la estufa, el gas, desconecte todos los equipos eléctricos que no se van a usar, las llaves de los baños, la cocina etc.

*Programe quién va a cuidar su casa, regar las plantas, prender las luces por la noche.

*Si tienen mascotas se pueden instalar en las veterinarias que cuentan con ese servicio.

*Informe a sus vecinos que estarán fuera, en caso de no contar con vigilancia contratada.

*Verifique sus salidas, cheque las llegadas a los hoteles y los traslados.

*Si viaja al extranjero revise sus pasaportes.

*Si toma medicamentos es importante que lleve la receta de su médico reciente, sobre todo si usted va a visitar el vecino país, tiene que actualizar su medicamento porque si no se lo pueden quitar al llegar a la frontera.

*Si viaja en su auto no olvide llevarlo a una revisión total, cheque su llanta de repuesto, los conos de emergencia, herramientas, agua purificada y mineral para una emergencia.

*No olvide llevar dos llaveros del auto, para cualquier contingencia, con su compañera.

*Recuerde toda prevención y verificación es muy importante para que disfrute de unas vacaciones placenteras y sin ningún contratiempo.

*FELICES VACACIONES Y UN PLACENTERO REGRESO.

BUENA SUERTE Y MUCHA SALUD.

El fútbol entre: “no me gusta” y “unidos por la alegría de un balón»

1 Agosto 2026 at 08:00

Por Héctor Rodríguez Espinoza

En la víspera del juego final del Campeonato Mundial de Futbol 2026, entre las selecciones de España y de Argentina, se me ha ocurrido confrontar su opinión discordante -ambos con sus respectivos seguidores-, el Lic. Armando Fuentes Aguirre ”Catón” (“Motivos por los que no me gusta el fútbol. Mi supina falta de saber en materia de fútbol no me impide observar el cochinero que es la indefendible FIFA”) y Eduardo Galeano («El fútbol es el único idioma que todos hablamos. Durante 90 minutos olvidamos colores, fronteras y problemas. Solo somos uno: hombres y mujeres de todas las edades, unidos por la alegría de un balón».

 

ARMANDO FUENTES AGUIRRE, conocido por su seudónimo “Catón”, es un destacado escritor, periodista y cronista mexicano. Nació el 8 de julio de 1938 (87 años en 2025-2026) en Saltillo, Coahuila, México. Abogado por la Universidad Autónoma de Coahuila (y estudios en la UNAM). Maestro en Lengua y Literatura Española, y en Pedagogía por la Escuela Normal Superior de Coahuila y estudió Periodismo en la Universidad de Indiana (EE.UU.).

Su seudónimo se inspira en figuras romanas como Catón el Viejo. Es uno de los columnistas más leídos de México, con columnas publicadas en más de 150 diarios (destacando Reforma, El Norte, Mural y El Imparcial de Sonora). Columnas principales: “De política y cosas peores” (humor y política bajo seudónimo), “Mirador”, “Manganitas”, “Plaza de Almas” y otras.

Cronista oficial de Saltillo desde la década de 1980. Ha sido director del Ateneo Fuente y de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila. Fundador de Radio Concierto. Docente universitario por décadas (Teoría Política, entre otras materias). Autor de más de 20 libros, entre ellos colecciones históricas como La otra historia de México, obras de humor (Los mil mejores chistes que conozco) y reflexiones como México en mí. Doctorado honoris causa por la Universidad Autónoma de Nuevo León (2003). Gran Orden de Honor Nacional al Mérito en la Comunicación Social e Historia de México (Academia Mexicana de Ciencias Políticas, entregada en Bellas Artes). Premio Ocho Columnas de Oro (1990) y otros galardones.

Es conocido por su estilo que combina humor sabio, ironía, anécdotas y reflexiones sobre política, historia, cultura y vida cotidiana mexicana. Su sitio web es www.caton.com.mx Sigue activo publicando columnas regularmente.

Escribe: “Muchas veces he confesado, sin arrepentirme y sin pedir absolución, mi unánime ignorancia en materia de fútbol. Todo lo desconozco acerca de ese juego. No lo digo por jactancia, sino por sinceridad. Estoy muy lejos de pertenecer al número de quienes por esnobismo, diletantismo o mimetismo hacen de cada partido una gesta semejante a la guerra de Troya o a la batalla de Waterloo. Detesto la manera en que algunos cronistas -¿todos?- gritan “¡Goooooool!”, después seguramente de tomar aire para prolongar lo más posible el automatizado grito. Encuentro deplorable la conducta de muchos aficionados cuyo homofóbico clamor: “¡Eeeeehh pu…!” sigue desprestigiando a México, y que hacen de sus manifestaciones un caótico tumulto con riesgo hasta de muerte. Me parece ridículo que un partido en el cual han participado 22 jugadores -¿son 22?- se decida a veces por el encuentro entre dos: El infeliz portero sobre quien recae toda la responsabilidad, y el jugador que tira al arco -que no es arco- con el temor de fallar el tiro y convertirse en villano por el resto de su desdichada vida. Mi supina falta de saber en materia de fútbol no me impide observar el cochinero que es la indefendible FIFA, integrada en su mayoría por una caterva de bribones mercaderes del deporte. La crematística creación de Infantino, ésa de la “pausa de hidratación” aun en temperaturas gélidas, y la manera lacayuna en que cedió ante Trump son evidencia de la corrupción reinante en ese deporte, en donde los valores que deben presidir el ejercicio deportivo andan por lo general al nivel de las extremidades inferiores, principal herramienta del soccer. Pido a los aficionados al fútbol desatender estas digresiones, nacidas, ya lo dije, de mi total ignorancia de ese juego. El más violento que en mi vida he practicado es el ajedrez, de modo que mis opiniones en materia de fútbol no son para tomarse en cuenta. Y me temo que lo mismo podrá decirse acerca de mis opiniones en cualquier materia. Rubrico esa declaración haciendo mío el dístico de Ramón López Velarde: “Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo / que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo… FIN”.

 

Eduardo Galeano

 

Eduardo Germán María Hughes Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940 – Montevideo, 13 de abril de 2015) fue un periodista, escritor, novelista y ensayista uruguayo, reconocido internacionalmente como uno de los intelectuales más influyentes de América Latina en el siglo XX y comienzos del XXI. Su obra, profundamente comprometida con la memoria histórica, la denuncia de las injusticias y la defensa de los oprimidos, lo convirtió en un símbolo de la izquierda latinoamericana, aunque su escritura trascendió etiquetas políticas por su calidad literaria y poética.

Nació en una familia de clase media católica montevideana. Su padre, Eduardo Hughes Roosen, era funcionario del Ministerio de Ganadería y propietario de una estancia en Paysandú, con ascendencia italiana y galesa. Su madre, Licia Esther Galeano Muñoz, provenía de una familia uruguaya con raíces que se remontaban al primer presidente del país, Fructuoso Rivera. Del apellido materno tomó el nombre con el que firmaría sus obras.

Desde niño mostró inquietud artística e intelectual. Abandonó tempranamente los estudios formales y comenzó a trabajar en oficios diversos (datilógrafo, pintor de letreros, mensajero). A los 14 años inició su carrera periodística publicando caricaturas políticas en El Sol, semanario del Partido Socialista. Su talento lo llevó rápidamente a posiciones de responsabilidad: a los 21 años ya era director de Marcha, la legendaria revista cultural y política uruguaya que reunía a las principales intelectuales de la izquierda del momento. También dirigió Época.

En 1973, el golpe de Estado en Uruguay cambió drásticamente su vida. Galeano fue detenido y encarcelado. Al salir, se exilió en Argentina, donde fundó la revista Crisis. Sin embargo, el golpe militar argentino de 1976 lo obligó a huir nuevamente, esta vez a España. Durante esos años de exilio escribió algunas de sus obras más importantes. Regresó a Uruguay en 1984, tras el fin de la dictadura, y se incorporó al semanario Brecha, donde colaboró hasta sus últimos días.

Estuvo casado en tres ocasiones. Su última esposa fue la actriz Helena Villagra, con quien compartió gran parte de su vida.

Galeano se definía fundamentalmente como un escritor “obsesionado con la memoria”. Rechazaba la amnesia histórica que, según él, condenaba a América Latina a repetir sus tragedias. Su estilo es inconfundible: prosa poética, breve, cargada de imágenes, ironía y emoción. Combinaba rigor documental con narración literaria, anécdotas y reflexiones personales.

 

Obras fundamentales:

 

“Las venas abiertas de América Latina (1971)”, escrito en apenas tres meses tras cinco años de investigación, es un relato apasionado de cinco siglos de expoliación del continente. Desde la conquista española hasta las intervenciones del siglo XX, Galeano describe cómo los recursos y el trabajo latinoamericano enriquecieron a otros continentes mientras empobrecían a sus pueblos. El libro fue prohibido por varias dictaduras y se convirtió en referencia obligada de los estudios latinoamericanos.

Trilogía Memoria del fuego (1982-1986): Para muchos, su obra cumbre. Compuesta por Los nacimientos (hasta 1700), Las caras y las máscaras (siglos XVIII-XIX) y El siglo del viento (siglo XX). Narra la historia de América a través de viñetas cortas, como un gran mosaico que incluye mitos indígenas, hechos históricos, personajes anónimos y célebres. Es un intento monumental de recuperar la identidad continental.

Otras obras importantes: Días y noches de amor y de guerra (1978) — testimonio autobiográfico del exilio.

El fútbol a sol y sombra (1995) — historia poética y crítica del deporte rey.

El libro de los abrazos (1989).

Espejos (2009) — historias de casi todos.

Los hijos de los días (2013) — un “calendario” de 366 relatos breves.

En sus últimos años Galeano siguió escribiendo y dando conferencias, aunque su salud se deterioró. En 2014 publicó una edición revisada de Las venas abiertas, reconociendo algunos errores de perspectiva económica en la versión original, pero manteniendo su esencia crítica. Falleció el 13 de abril de 2015 en Montevideo, a los 74 años, víctima de un cáncer de pulmón. Su muerte generó un profundo duelo en América Latina; presidentes como Evo Morales lo despidieron como un “maestro de la liberación de los pueblos”.

Galeano dejó más de cuarenta libros traducidos a decenas de idiomas. Su influencia supera el ámbito literario: es citado en ámbitos académicos, políticos y culturales. Representa una forma de hacer literatura comprometida sin perder belleza ni universalidad. Como él mismo dijo: “Soy un escritor obsesionado con recordar, con recordar el pasado de América y sobre todo el de América Latina, tierra íntima condenada a la amnesia”. Su voz sigue vigente en tiempos de desigualdad, extractivismo y debates sobre la memoria histórica. Es, sin duda, uno de los grandes narradores de la identidad latinoamericana.

El fútbol a sol y sombra (1995). Es uno de los libros más bellos y originales escritos sobre el fútbol. No se trata de un tratado técnico ni de una historia cronológica convencional, sino de un homenaje poético y crítico al deporte más popular del mundo, escrito con el estilo inconfundible de Galeano: prosa lírica, viñetas breves, anécdotas, ironía y profunda sensibilidad social.

El libro se organiza en capítulos cortos y temáticos que funcionan como un abecedario o un mosaico: “El jugador”, “El arquero”, “El ídolo”, “El hincha”, “El gol”, “El árbitro”, “El estadio”, “La pelota”, etc. Mezcla definiciones poéticas, retratos de jugadores legendarios, relatos de partidos históricos y reflexiones sobre la sociedad. Galeano recorre la historia del fútbol desde sus orígenes antiguos (China, Egipto, pueblos precolombinos) hasta los Mundiales de la década de 1990 (con ampliaciones posteriores en ediciones actualizadas hasta 2010-2014).

Galeano narra el viaje triste del fútbol: de la belleza a la obligación, del juego alegre al espectáculo mercantilizado. El fútbol nació como un juego espontáneo, creativo y festivo, especialmente en los barrios pobres de Sudamérica, donde niños negros y obreros inmigrantes lo convirtieron en arte con pelotas de trapo.

Con el tiempo, la tecnocracia y el negocio lo transformaron en un producto: velocidad, fuerza, disciplina táctica, marketing y resultados por encima de la fantasía y la osadía.

A pesar de esta crítica, el libro está lleno de amor y admiración. Galeano celebra los momentos de magia que aún resisten: gambetas imposibles, goles inolvidables y la capacidad del fútbol para generar identidad, resistencia y alegría popular.

Temas principales. Orígenes y democratización — Cómo el fútbol inglés de élite llegó a América y fue “criollizado” por los sectores populares.

El fútbol como espejo social — Refleja clase, raza, política y poder. Habla de discriminación racial, dictaduras que usaron el fútbol como opio (Mussolini, Videla), pero también de resistencia (Barcelona republicano, Dinamo de Kiev contra los nazis, etc.).

Personajes inolvidables — Perfiles poéticos de leyendas como: Garrincha (el “ángel de las piernas torcidas”), Pelé, Maradona, Obdulio Varela, Cruyff y muchos otros menos conocidos pero míticos.

Los roles del drama — El sufrimiento del arquero solitario, la tiranía del árbitro, la locura del hincha, la soledad del ídolo caído, etc.

Crítica al negocio — Denuncia la comercialización, la explotación de jugadores y la pérdida de la alegría.

Frases emblemáticas. Galeano escribe que el fútbol es “música del cuerpo” y “fiesta de los ojos”. Una de sus ideas más citadas es que el fútbol hizo un viaje maravilloso: de los colegios ingleses a los baldíos de América, donde los pobres lo convirtieron en su idioma universal.

 

Conclusión

 

El fútbol a sol y sombra es mucho más que un libro de fútbol: es un ensayo sobre la condición humana, la memoria y la resistencia cultural. Galeano, que de niño soñaba con ser jugador pero solo jugaba bien mientras dormía, logra con las palabras lo que no pudo con los pies. El resultado es una obra emotiva, divertida, nostálgica y profundamente humana, considerada por muchos una de las mejores obras jamás escritas sobre este deporte. Es lectura obligada tanto para fanáticos del fútbol como para quienes quieran entender su enorme poder cultural y político.

«El fútbol es el único idioma que todos hablamos. Durante 90 minutos olvidamos colores, fronteras y problemas. Solo somos uno: hombres y mujeres de todas las edades, unidos por la alegría de un balón», sería una buena alegoría.

Y tú, ¿a quién le vas?

❌