Niños de plomo
¿Cuántos niños y niñas deberán enfermar o incluso morir para que el gobierno haga algo de lo que prometió?
Por Sandra Karina Ibarra Carbajal
Polonia comunista, década de los 70´s. Wadowska-Krol fue una pediatra polaca en el distrito de Szopienice en Katowice. Barrio de obreros en la industria de fundición de zinc y plomo, generadora de importantes ganancias al gobierno comunista bajo el yugo ruso.
Además de dinero al bolsillo de unos pocos en un gobierno autoritario y corrompido hasta las entrañas, la industria les detonó contaminación sin precedentes y fue la doctora Wadowska-Krol quien lo descubrió.
Ella documentó un aumento desmesurado en enfermedades respiratorias de niños y niñas. Observó nauseas, debilidad, tos, dolor de cabeza, falta de concentración y muerte. La doctora concluyó que la contaminación por plomo en el aire derivado de la industria estaba afectando gravemente la salud de las infancias, causándoles incluso la muerte. Luchó valiente con las familias de las y los niños afectados, para lograr ser reubicados de la zona.
Luego de amenazas, persecuciones, actos de censura y misoginia por parte del gobierno comunista que con gran facilidad mandaba al ostracismo a cualquier persona que no se alineara al régimen o que se atreviera a pensar con autonomía e independencia, la doctora Wadowska-Krol junto con las madres de cientos de niños y niñas afectadas, lograron ser reubicados de aquella zona de enfermedad y muerte. Esos hechos inspiraron la mini serie “Niños de plomo” (Netflix).
Los niños de la refinería Dos Bocas
Vivían al lado de un manglar, hoy viven al lado de un mechero de fuego y humo de desechos petroquímicos.
Padres de niños y niñas cuyos hijos asisten a colegios localizados en la zona cercana a la refinería de Dos Bocas, en el Municipio el Paraíso, Estado de Tabasco, han denunciado públicamente síntomas de sus hijos: problemas respiratorios, náuseas y dolores de cabeza. Afirman que la contaminación y vibraciones de la industria está afectando la salud de sus pequeños.
Navegan en el mar de la burocracia denunciándolo sin atención ni resultados concretos. Por su parte, la Secretaria de Educación de Tabasco, Patricia Iparrea declaró “tenemos que ir aprendiendo a convivir” con la refinería. En otras palabras, les dice a los afectados: “aguántense” porque desde su perspectiva importa más la derrama económica que genera la industria a los bolsillos de unos cuantos en nuestro corrompido gobierno.
En un artículo de Maxi Goldschmidt, publicado por El País México, se dio a conocer la entrevista con María Estrella del Carmen Cruz Ruiz, Directora del Hospital General del Municipio El Paraíso, quien manifestó que han crecido las consultas por afectaciones respiratorias e intoxicaciones “más que nada en niños menores de cinco años”, “algo hay en el ambiente que está ocasionando que la mucosa del pulmoncito, de los bronquios, se inflame y cueste trabajo el flujo de aire”.
Destacó la doctora que lo que más ha aumentado son las consultas oncológicas, por leucemias “lo más común linfoblástica, cáncer en la sangre, aparece en niños y en la población en general”.
¿Cuántos niños y niñas deberán enfermar o incluso morir para que el gobierno haga algo de lo que prometió? al menos reubicar a las familias afectadas de esa zona de enfermedad y muerte.
Exterminaron al manglar, era un paraíso y se convirtió en zona de enfermedad y muerte.
*X: @sandrakarinaib3
Jueza de profesión; activista por vocación; artista de corazón y escritora de ocasión.
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